"Voy a ser más duro y no confiaré más en las personas, porque una de ellas me traicionó. Voy a odiar a los que encontraron tesoros escondidos, porque yo no encontré el mío. Y siempre procuraré conservar lo poco que tengo, porque soy demasiado pequeño para abarcar el mundo"



melancolía
.

(Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).

1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.



miércoles, 17 de agosto de 2011

Incendiad las naves

Queridos amigos:

Esto se acabó. Y sé que dije que se acababa hace algunas semanas, pero la agonía ha durado algún tiempo. Como os dije este blog surgió con una finalidad muy concreta en un momento determinado de mi vida. Eso ya ha pasado y toda la melancolía que encierran estas páginas, ese pesimismo enconado, ya no tiene razón de ser.

Me despido como quien se despide de un amigo con quien ya no comparte sino recuerdos. Nos hemos servido fielmente, en multitud de combates, pero esto no puede seguir así. Y me da pena, pero hay que embarcarse en nuevos proyectos y dejar algunos como carne de álbum de fotos.

En estos días he estado preparando, poco más que colocar tapetes de ganchillo sobre las mesas y sofás, un nuevo lugar al que me mudo, mucho más luminoso. Este lo dejaré abierto algún tiempo, por cariño más que por utilidad.

El nuevo blog nace con la intención de ser un libro de cuentos sin sello editorial, ventaja que da internet y que no da el papel. Y dicho esto no diré nada más, no es propio de caballeros hablar de nuevas conquistas delante de la abandonada. Os dejo el link y os invito a leer el MANUAL DE USO antes de buscar vuestro propio rincón.

Y sólo me queda decir gracias a todos los que por un medio u otro habéis estado haciéndome compañía estos años.

Y nada más, es hora de partir, oh abandonado.

viernes, 29 de julio de 2011

Non piu andrai

Lo que he disfrutado yo con esta aria:



Y en octubre, por fin en directo.

sábado, 23 de julio de 2011

La mar

"Decía siempre la mar. Así es como lo dicen en español cuando la quieren. A veces los que la quieren hablan mal de ella, pero lo hacen siempre como si fuera una mujer. Algunos de los pescadores más jóvenes, los que usaban boyas y flotadores para sus sedales y tenían botes de motor comprados cuando los hígados de tiburón se cotizaban altos, empleaban el articulo masculino, le llamaban el mar. Hablaban del mar como un contendiente o un lugar, o aun un enemigo. Pero el viejo lo concebía siempre como perteneciente al genero femenino y como algo que concedía o negaba grandes favores, y si hacía cosas perversas y terribles era porque no podía remediarlo. La luna, pensaba, le afectaba lo mismo que a una mujer"

El viejo y el mar

Ernest Hemingway


sábado, 16 de julio de 2011

Y que cumplas muchos más.

Me da pereza envejecer. Bueno, en realidad me apena bastante pero no es propio de caballeros mostrar sus tristezas en público, por eso yo siempre las recubro de poesía. Los poetas siempre mienten.

Lo peor de darse cuenta de que pasa el tiempo es que el infinito se te hace más estrecho. No juego con las paradojas; las paradojas son algo muy serio. Estoy aquí porque quizás alguien una vez cantó tan bellamente, o tan estridentemente, que obligó a unos pájaros a salir volando, que arrastraron una fruta que cayó en la tierra, que germinó, que se convirtió en un árbol hermoso donde quizás -sólo quizás, esto es lo maravilloso- un antepasado remotísimo se cruzó con una antepasada no más cercana al cobijarse ambos del calor del verano.

O quizás en algún ritual secreto cierto hombre venerado en su tiempo y llamado majadero en el nuestro -el tiempo no respeta a sus ancianos- cocía un extraño brebaje salutífero para curar a alguien a quien alguien -quizás él mismo- amaba, y el vapor se sumó a una nube rechoncha que se puso a llorar como llora un niño que se cae por un tobogán. El agua bajó por un arroyo que llevaba al mar donde asustó a un pez que quedó atrapado en las redes de un hombre, quizás un abuelo ancestral, y que al volver a su casa, cansado de bogar, tocaba la flauta con sus manos ásperas, y que una abuela ancestral besó esa noche y durmió con el olor a salitre en los labios.

De todas las vidas infinitas sólo hay una concatenación de hechos que me hacen ser quien soy, hacer lo que hago. El problema de la posibilidad infinita es que estás rodeado de gente sujeta a esa misma posibilidad. Por eso hay algunos que están y otros que no se quedan. Pura posibilidad. El mundo tal y como lo pensó Dios.

Como todos los años hay gente que se sube al tren que termina en mi vida y otros que se bajan. Otros años los que se han bajado han dado un tirón al freno de emergencia, este año se han bajado en algún lugar sin decir adiós. Y así el tren se queda más frío. Pero no importa.

Siempre he pensado que deberíamos decir a las personas que queremos que las queremos, pero como casi todas las cosas que digo, no suelo cumplirlas. Ahora que estoy a nada de hacer el cambio más radical que podría imaginarse en mi existencia creo que hay personas que merecen que les diga que las quiero. Sin sentimentalismos. Con sinceridad. Este es el álbum de recortes al que llamo memoria:

La sonrisa bobalicona detrás de la que se esconde Nando, la insensatez de Carlos, Laura haciéndose un ovillo entre mis brazos, el bigote de Miguel Ángel, la piedad de Jesús -que es sólo recochura travestida de cristianismo-, los ojillos de MariCarmen, los palabros de JuanFran, la contundencia de Alex y la delicadeza de su señora, Doña Ana, el silencio de Dani, la risa socarrona de Miguel Ángel, Carlos corriendo entre las sombras, la voz de César, la complicidad risueña de Leticia, los "usted" de José Luis, mi primo, mi hermano; el humor ácido de mi padre, la constancia de mi madre, la testarudez de mi hermano. Y hay otros tantos, una retahíla indescifrable de nombres que me han hecho ser quien soy; dispénseme si se me olvida alguien, pero son los que primero han saltado a m memoria. Y algunos aún no los conozco, a otros me los habré cruzado y a algunos no los conoceré nunca, pero no importa. Todos han girado la rueda de la infinita cadena de causalidad para que yo sea yo, un yo que va a morir y va a renacer, no en mi sino en Otro. Esto ahora no lo comprendéis, pero lo comprenderéis pronto.

Y si alguien se va, que pase a despedirse. A todos, gracias.

lunes, 4 de julio de 2011

Rocinante ha muerto

Ya no habrá Don Quijote ni Sancho. Dulcinea no quiere jugar. Y los molinos no serán sino molinos soñados, que se mueven con burbujas de jabón.

En el multiverso otros se irán, pero nosotros no. Regalaré mi sombrero a otro que haya decidido tomar los caminos. A mi el sol no me molestará.

miércoles, 29 de junio de 2011

Porque todos los finales son el mismo repetidos

Queridos lectores:

El primero de julio de 2009 descorría el telón sobre este blog. De aquí a unos días van tres años y hasta el momento de esta entrada 9, 391 almas que han deambulado por aquí. 1093 días, 26232 horas, 1573920 minutos, 94435200 segundos, 6295680 parpadeos, 20460960 respiraciones, ninguna lágrima.

Yo sé por qué abrí este blog, quizás algunos de los que me conocéis hayáis oido de mis labios esa deshonrosa confesión; eso no importa. Lo que quiero deciros es que ya no tengo nada más que decir, pero me da pena matarlo.

Las cosas no van demasiado bien ahora mismo dentro de mi cabeza y prefiero colgar el cartelón de cerrado hasta que se me ocurra algo rentable que hacer.

Agradezco a todos aquellos que han seguido mis palabras, a veces más bellas, otras más desafortunadas. Gracias a todos.

Hasta la próxima.