"Voy a ser más duro y no confiaré más en las personas, porque una de ellas me traicionó. Voy a odiar a los que encontraron tesoros escondidos, porque yo no encontré el mío. Y siempre procuraré conservar lo poco que tengo, porque soy demasiado pequeño para abarcar el mundo"



melancolía
.

(Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).

1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.



domingo, 5 de julio de 2009

De ecclesiam



Yo siempre he sido de esos seres que añoran lo pasado en un ejercicio de estupidez en el que se pretende criticar el presente comparándolo con el tiempo ya muerto, para nosotros ignoto, pero resulta a veces estremecedor contemplar como las grandes instituciones son a día de hoy fantasmas de lo que fueron en un pasado glorioso.

Acabo de asistir, entre la desesperación, la indignación y el paroxismo a la degeneración in extremis de lo que antes era un sacramento solemne de la Iglesia Católica.

Para mi asombro, lo que la Iglesia considera como la reafirmación de los votos bautismales, el beneplácito a la unión al Cuerpo Místico de Cristo y la insuflación del Espíritu Santo, ha quedado reducido a una vil puesta en escena en el que criaturas pueriles, ellos ataviados con trajes a los cuales añaden las camisas más estrambóticas posibles y ellas vestidas de la manera menos recatada que se les ha pasado por la cabeza, desfilan delante de un sacerdote que intenta mantener la compostura delante de una iglesia atiborrada de padres, abuelo y hermanos, que entre los calores estivales de un mes de julio sevillano, se esmeran por no prestar atención al acto litúrgico y por hacer gala de su ausencia de compostura en un lugar sacro.

Podría hacer un análisis de las vestiduras con las que se "engalana" el personal, pero yo ya estaba triste por la muerte del romanticismo, y hablar ahora de la consabida muerte del buen gusto me supondría un trauma con el que mi psicoanalista podría pagarle ortodoncias nuevas a sus hijos. Pero ya no es que a un traje claro le pongas una camisa roja hugochaviana o de un delicado rosa fucsia y si eres una fémina (llamarlas damas me parece un despropósito) te pongas los tacones más altos que encuentres en el mercado con el vestido más corto posible, no, ya no es que se haya perdido el sentido de lo que es una celebración liturgica, sino que ya se ha perdido cualquier poso de religiosidad.

Al grito de "ale, venga, a confirmarse" cientos (no exagero) de niñatos que no volverán a pisar una iglesia hasta la próxima boda o el funeral de turno se alistan "para poder ser padrinos".

No puedo dejar de hacer mención al muy excelso coro que ha tenido a bien amenizar la celebración, a grito limpio, a corchea retorcida, a guitarra aporreada, dando palmadas en una iglesia, que se presupone espacio sagrado, y que además, no contentos con su carencia de gracia musical, obligan a esa marabunta de hipócritas, a ese delicado coro de canis encorsetados en trajes horribles a corear estribillos que van desde "aleluya pon, pon, pon, el aleluya de mi Dios..." (Haëndel revolviéndose en su tumbra) a una versión del "we will rock you" cambiando la letra por la repetición de "AMÉN", en fin, espero que comprendan mi indignación y mi enfado.

Para un católico que va gustoso a misa todas las semanas resulta escandaloso ver en que se han transformado los sacramentos que administra una Iglesia que o bien ha perdido cualquier viso de seriedad o bien que están desesperados por anotar a gente en sus gruesos tomos de archivo.

Realmente, una vuelta a rito tridentino no es la solución, ni mucho menos, pero señores, un poco de seriedad, un poco de decoro. No estamos haciendo cualquier cosa, y las cosas, para hacerlas de cualquier manera, es mejor no hacerlas, ya que de los casi cien jóvenes que se han confirmado este año, con suerte, una decena seguirá asistiendo a los cultos, así que yo, entre mi perplejidad me pregunto ¿es necesario montar todo este esperpento para que a los mismos que no les ha importado el cristianismo antes de confirmarse les siga sin importar ahora?

1 comentario:

Elvira, el Cisne Negro dijo...

Comprendo tu indignación, a menudo yo también me crispaba en sus tiempos cuando veía a un atajo de estúpidos hipócritas hacer gala de su "religiosidad" de una forma tan triste. Y es que si algo me puede dar más coraje que la religión, es una religión mal planteada, convertida en un espectáculo social al que solo le faltan las coca colas y las palomitas para terminar de frivolizar el evento.

No es que aplauda al cristianismo, pero aquellos que siguen los dogmas que su religión les exige me merecen un mayor respeto que aquellos que se lo toman a risa, como la partida de gilipollas que, como dices, se dedica a acumular sacramentos, pero luego no aplica a su vida las enseñanzas que han recibido ni se esmeran por actuar consecuentemente con la creencia que dicen mantener. Me llaman especialmente la atención por ejemplo aquellos que en Semana Santa siguen a los pasos que son procesionados como perros falderos,colgante de oro con la representación de la crucifixión de Jesucristo en el cuello, bolsa de pipas en la mano y a gritar al paso de la Virgen "Al cielo con ella". Luego los coges por banda y les haces cualquier pregunta sobre la religión que profesan o sobre la aplicación de los valores morales que predica a su vida, y servidora, que es atea, les da un repaso considerable.

Tómatelo con calma y piensa que, la religión, como todo invento humano está sometido a los garrafales errores de hombres y mujeres.

Aunque supongo que para ti, esto no es un alivio.

Así que mejor dedicarte a lo que crees y no prestar atención a la actitud de los demás.

Saludos.