"Voy a ser más duro y no confiaré más en las personas, porque una de ellas me traicionó. Voy a odiar a los que encontraron tesoros escondidos, porque yo no encontré el mío. Y siempre procuraré conservar lo poco que tengo, porque soy demasiado pequeño para abarcar el mundo"



melancolía
.

(Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).

1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.



viernes, 25 de septiembre de 2009

Una sala de despiece como otra cualquiera

Estimados lectores:

Como últimamente supuro pus por los ojos y suelto bilis por la boca y cada vez se van sucediendo hechos más y más indignantes y como no quiero usar este blog para esos menesteres (uy, que de y, un polisíndeton) ayer me decidí a abrir una nueva bitácora destinada a despachar la actualidad de la manera más sádica posíble.


Si esperan leer cosas políticamente correctas, referencias educadas o apelaciones dictadas con voz engolada, absténganse de entrar.



jueves, 24 de septiembre de 2009

Sic transit

Y así se va apagando un cuerpo: tendido, solo, mientras una luz amarillenta se cuela por una ventana en una noche tibia. Mientras él es el único testigo de una respiración que expira un alma, un ánima que se esfuma de un cuerpo viejo, un cuerpo cansado de vivir.

Helo ahí, yaciendo, esperando con la tranquilidad parsimoniosa que solo otorga el conocimeinto de lo insalvable, lo inevitable, lo terrible.

Un alma vieja, cansada de un tiempo extraño, un tiempo que no le había tocado vivir, un tiempo equivocado.

Un alma hecha añicos por la desesperación y el sinsentido de buscar sentido, de buscar fin al camino.

Un cuerpo que se abandona a su suerte, a los brazos de ese tiempo extraño que aun no se ha decidido a terminar.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Música para el alma

Lo incierto suele martillearnos con demasiada frecuencia, nos golpea, nos cansa y nos ancla al suelo, a esa triste realidad terrenal, a las grises aceras, al negro asfalto, al acre olor de lo intrascendente. Pero has de recordar una cosa, si te quedas demasiado tiempo pegado al suelo se te olvidará volar, solo te quedará caminar y ya nunca podrás tocar lo sublime de lo excelso. A veces no es difícil alzar el vuelo de nuevo, solo hace falta querer volar.


miércoles, 16 de septiembre de 2009

De Absurdo



"La humanidad se llamaria a si misma humana
y crearía una sociedad apta para nadie."
Carlos M. R.


Da asco. Es absolutamente repugnante ver cuán afanosos somos en nuestra detestable empresa de pudredumbre intelectual, moral...humana. La sociedad me enferma, me hace repudiar mi condicón de ser humano.

Dirán ustedes: ¿qué diablos dice éste? Me explicaré:

Hace un par de días, o acaso fue ayer, no sé, últimamente tengo perdida la noción del tiempo, mientras leía el periódico llegué por azar a la página donde dan los datos del share de los programas emitidos el día anterior. Cuál fue mi sorpresa al darme cuenta que los programas llamados del corazón acumulaban ellos solitos prácticamente dos tercios de la mentes que se sientan, impávidas, a permitir que la más inteligente de todas las cajas (tan solo hay que comparar la inteligencia del aparato emisor con la del homo stultus receptor y verán como el televisor gana por goleada) les devore los sesos al más puro estilo zombi: ñam, ñam, ñam...

Sí, así es amigos: somos gilipollas. Fíjense cuánto hemos perdido: hace 24 siglos los griegos se sentaban en los teatros a ver lo que hoy son consideradas las piedras angulares de la cultura, allá por el s. XII había unos señores llamados juglares que recitaban de memoria poemas larguísimos (prueben a memorizar el Cantar del mio Cid y me cuentan...), ya por el s. XVIII Mozart estrenaba el Don Giovanni o las Bodas de Fígaro...Hoy varios millones de personas contemplan como Belén Estéban (salve, reina de pueblo) cuenta noséque cosas, cómo la Duquesa de Alba dice tal y como noséquien se há liado con cierta puta asquerosa, a la que por decoro moral llamaremos actriz porno.

Digan conmigo: Da asco.

Ya lo decía el Evangelio: no mires la paja en el ojo ajeno y obvies la viga en el propio, pero nada, es más comodo el no pensar, dejar tus problemas y preocuparte por los del de en frente, pero esto tiene cierta justificación intelectual. Lo realmente preocupante es que se deje salir a estos personajes en las televisiones. Si fuéramos meridianamente inteligentes La 2 no pondría los conciertos de música clásica a las 4 de la mañana del sábado y Redes estaría en prime time, pero nada, preferimos a "la Belén" (salve, reina de pueblo), al idiota de turno contando las infidelidades de la furcia del bloque de al lado que tiene un primo segundo en común con él y cobrando una pasta que ni en sueños puede tener un investigador contra el cáncer.

Así nos va. Servidor hace meses que por higiene intelectual pone la tele poquito, lo justo y necesario, y que almuerza, merienda y cena en la cocina por evitarse estragos durante la ingesta, pero mientras yo cierro las puertas para evitar que el lejano y estridente soniquete cantarín de la voz del merluzo de turno que deshonra en nombre del periodismo llegue a mis oidos, millones de personas entonan un: "¡SHHHHH! Que no me entero de lo que dice Jorge Javier".

¡Rediós! Que diría el clásico. La gente da asco (repitan conmigo...)

PS: ¿Tengo o no razón, mi pequeña criaturilla cruel?

viernes, 11 de septiembre de 2009

A la sala de los pasos perdidos

A ese lugar extraño
donde los besos son secos,
donde un ujier huraño
mitiga la pasión con desconsuelo.

A esa plaza inóspita
donde la huella no marca,
donde una lágrima encharca
papeles de hipócrita rúbrica.

A esa estancia maldita
donde no se ven las estrellas,
donde ánima en pena, marchita,
se afana en enumerar querellas.

A los pasos no registrados,
a las palabras proscritas,
a los besos naufragados,
a los corazones eremitas,

A esas pupílas vacías,
a esos ojos minados,
a esos parches destemplados
que sones de muerte gritan.

06 de julio de 2009

lunes, 7 de septiembre de 2009

Nada


Cada vez soy más consciente de que somos (o quizás solo yo soy) pasto del sinsentido, seres avocados a la desesperación. ¿Qué hay de sentido en la vida?

Hemos llegado a separarnos tanto de nosotros mismos que incluso tenemos que buscar lo que somos, hemos llegado a vaciarnos de tal manera que solo somos carcasas con ojos. La vida solo es consumirse como se consume el leño en el fuego y nuestra historia no es más que el crepititar de las llamas. Helo ahí nuestro legado: cenizas que esparce el viento.

Pero hay una realidad más triste, una realidad última y desoladora: solo algunos son conscientes de ello...¡ah, la felicidad de la ignorancia!

Si, existir sin rumbo, vivir sin ser, artificios, maquetas, proyectos. Somos como una rosa sin olor.


domingo, 6 de septiembre de 2009

Sentada bajo el árbol

El viento de la tarde acariciaba la hierbas de los campos. Ella seguía sentada bajo el árbol y sus ojos escarchados, aquellos ojos que guardan la belleza de lo oculto, continuaban, incansables, buscando sombras de belleza.

La tarde era tranquila, mansa, calmada. La respiración se hacía lenta y profunda. El sonido de lo hermoso, aquel sonido que tan solo unos pocos son capaces de oir, resonaba en aquellas tierras.

El absoluto abrumaba a la chica, que cada vez se cobijaba más y más al árbol: sus ojos, sus oidos, sus manos, sus labios, todo estaba impregnado de la magnificiencia, de la exelencia del existir. Entonces llegó lo imprevisible: comenzó a llorar, pero aquellas lágrimas no sabían a pena ni a dolor, sabían a gratitud.

Aquella chica había conseguido al fin escapar de su sombra y ahora era feliz.

martes, 1 de septiembre de 2009

Sentado en un rincón



Sentando en un rincón mis ojos extintos anhelan dar sentido a unas informes nubes de humo. La tarde es lenta y pesada, lánguida como las bocanadas que doy a mi pipa. El humo sale disparado de mis labios y se queda flotando junto a mí, envolviéndome en su abrazo gris de muerte. Las notas que vienen desde lo lejos rasgan el manto plomizo que me rodea para sentarse junto a mí. La tarde es calurosa y febril. Los sonidos de la calle llegan acolchados por la enrarecida atmósfera de mi habitación. Sentado en un rincón, mientras mis ojos anhelan dar sentido a unas nubes de humo, decido desistir, porque sé que no la tienen.

Entonces surge la pregunta: ¿por qué? ¿Qué hay de sentido en estas cosas? Levantarse, salir de casa, hablar con los amigos, tomar un cafe en una tarde de otoño, mirar el mar...¿por qué? ¿Qué hay de bueno en esas cosas? Odiar, ser indiferente al dolor, mirar con desprecio al que sufre...¿por qué? ¿Qué hay de malo en esas cosas?

¿Qué es lo bueno y lo malo, qué es lo que merece y no merece la pena, qué es lo hermoso, qué es lo trágico, qué merece nuestras lágrimas y qué nuestra furia? O algo mucho más trascendental, ¿qué hay en las cosas para que merezca la pena hacerlas?

Apesadumbrado, mi cuerpo; con su manta de humo, mientras la música reclina la cabeza sobre mi hombro, se cae. Entonces una sonrisa se dibuja en mi rostro: ¿qué hay de bueno en estas cosas?

Que sé que puedo pensar.