"Voy a ser más duro y no confiaré más en las personas, porque una de ellas me traicionó. Voy a odiar a los que encontraron tesoros escondidos, porque yo no encontré el mío. Y siempre procuraré conservar lo poco que tengo, porque soy demasiado pequeño para abarcar el mundo"



melancolía
.

(Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).

1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.



jueves, 26 de noviembre de 2009

No te rindas - Mario Benedetti

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo,
porque yo te quiero.



A esas personas que no saben, en mitad de la tormenta, a qué aferrarse.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Sobre el desengaño o de la amistad perdida


Esta es una historia, quizás real, quizás soñada, quizás fruto de mi febril imaginación, de dos personas, dos seres que creyeron que el tiempo perdona y que, al fin y a la postre, ellos seguirían siendo los mismos.

Pero como suele pasar, pocas cosas salen como se esperan, y tras demasiado tiempo y bastante olvido, tras el silencio que dejan las miradas que se rehuyen, tras el resonar de pasos que corren en direcciones contrarias, como dijo el poeta, nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Porque en aquel encuentro las miradas no se reconocieron, los cuerpos se miraron extraños, las lenguas hablaron de nada, los ojos se ocultaron huraños. Porque la indiferencia y el olvido no ayudan, porque en la memoria arden demasiadas cosas, porque esos que aquella tarde se reencontraron no se conocían de nada.

sábado, 21 de noviembre de 2009

El hombre que regaba rosas


Hace ya demasiado tiempo, en uno de esos lugares cuyo nombre acabó diluido en alguna noche de tormenta, dicen que vivió un hombre extraño, un hombre que un día dijo: "no tengo nada más que decir" y que desde ese momento dejó de hablar.

Desde ese momento aquel hombre se retiró a una casa alejada y la rodeó de rosas. Cada día, al despuntar el alba, los gruesos y pétreos muros de la casa contemplaban la afanosa labor de aquel hombre solitario que con inusitada vigorosidad plantaba, deshojaba, limbiaba y regaba su jardín de rosas.

Cuando terminaba se metía en casa, miraba su jardín desde la ventana y suspiraba. Pasaron los años y el hombre se hizo viejo, los muros de piedra de la casa se cubrieron de musgos y el jardinero pintó de blanco sus cabellos; las rosas habían cubierto lo que antes era pradera y lo habían tapizado todo de rojo.

Pero un día en los ojos de aquel anciano que suspiraba mirando por la ventana se dibujó un brillo extraño. El hombre se levantó, fue por unas tijeras y salió a cortar rosas. Con primor, aquellas rosas que habían sido cultivadas durante toda una vida fueron amontonándose en una cesta que pendía del brazo del anciano. Cuando lo hubo llenado se encaminó hacia el pueblo del que un día partió guardando silencio. Mientras caminaba sus labios recordaron el canto y al llegar a las primeras casas aquel frágil anciano, cansado por la caminata, acercó sus nudillos temblorosos a la primera puerta que vió y llamó.

Cuando abrieron la puerta el viejo intentó recordar como se hablaba, pero al principio solo salió de él un suspiro cargado de letras. Hizo acopio de fuerzas y dijo: "he permanecido demasiado tiempo sin tener nada que decir; ahora por fin puedo decir algo: ¿quieres una rosa?".

viernes, 20 de noviembre de 2009

Sartre

"Solo sé que los hombres mueren y no son felices"

J.P. Sartre

martes, 17 de noviembre de 2009

Las Flores Enfermas

Desde hace unos días llevo encima cierto librillo de Baudelaire muy oscuro y muy sabio. La verdad es que el libro suelta unos torpedazos eideticos que derriban a uno en redondo, aquí les dejo el prefacio, lean y juzguen:


Al Lector

Necedad, error, pecado y tacañería ocupan
nuestras almas, nuestros cuerpos alteran,
y complacientes nutrimos los remordimientos
como los mendigos sus piojos.

Tercos son los pecadores y cobarde el arrepentimiento;
con creces exigimos se nos paguen las confesiones,
y al cieno alegres regresamos creyendo borrar
con viles llantos todas nuestras culpas.

Satán Trigemisto en cojín del Mal se halla,
mucho mece a nuestro hechizado espíritu,
y ese sabio alquimista vaporiza
el precioso metal de nuestra voluntad.

¡El Diablo maneja los hilos que nos mueven!
Incluso en seres inmundos hallamos seducción;
diariamente hacia el infierno vamos, y sin miedo,
bajando a través de tinieblas hediondas.

A fondo, como a una naranja seca, exprimimos
algún placer clandestino que de pasada robamos
tal un mísero libertino que besa y mordisquea
los martirizados senos de una ramera vieja.

En nuestras mentes se agita un pueblo de demonios,
apiñado e hirviente como un millón de helmintos,
y cuando respiramos fluye en los pulmones
la Muerte, río invisible, con sus apagadas quejas.

Si el estupro, el veneno, el puñal y el incendio
aún no bordaron sus atractivos diseños
en triste cañamazo de nuestra mala suerte,
es que sólo tenemos, ¡ay!, almas no atrevidas.

Hay chacales y panteras, linces y monos,
hay escorpiones y buitres, y también serpientes,
son monstruos que gruñen, aúllan y reptan
en la infame leonera de nuestros vicios,

¡pero uno sobresale por feo, perverso e inmundo!
Aunque no chille mucho y tampoco gesticule,
seguro que a gusto haría de la tierra un caos
y que al mundo se tragaría con sólo bostezar;

¡es el Tedio!, tiene en los ojos lágrimas falsas,
y fuma la pipa mientras con patíbulos sueña.
Lector, ya conoces a tan delicado monstruo,
-lector hipócrita-¡tú, mi prójimo, mi hermano!

sábado, 14 de noviembre de 2009

Noche



A Laura, por postergar mi suicidio una tarde más.


Se sintió cansado, muy cansado, cansado de derramarse por los ojos y decidió enjugarse en los velos de la noche. La oscuridad era tibia y el sonido se había muerto. El tiempo caminaba con pasos pesados y los moradores celestes seguían, como suelen hacer, mirando desde lo alto con un aire indiferente.

Él, como minúscula e insustancial partícula desgajada de Dios sabe qué, se aferraba a existir, aunque como por todos es sabido, los músculos se entumecen y al fin y a la postre acabas deslizándote inexorablemente y perdiendote en el vacío.

Los abrazos hacía tiempo que habían quedado marchitos y los besos se habían olvidado a sí mismos. La vida se negaba a fenecer y aquel pirado, cadáver intemporal y humano, estaba condenado a vivir.


jueves, 12 de noviembre de 2009

En este...

En lo impreciso del instante,
en el clamor del desamparo,
en este instante desdichado,
en este naufragio incesante,
en este suspiro acabado,
en este papel garabateado
con líneas ignominiosas,
en este morir crepusculado
en este momento nauseabundo,
en este teatro de sombras,
en este desprecio del mundo,
en este vivir sin soñar,
en este verso descabalgado,
en este lejano crepitar,
en este silencio gritado,
en este trazo evocador,
en estas lineas inefables,
en este llorar miserable...


en estas palabras de adiós.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Another Brick in the Wall


"Ahora que de casi todo hacen ya veinte años" reza la conocida sentencia de Gil de Biedma, y es que hacen ya veinte años de demasiadas cosas. Hace veinte años que arrancaron los bloques de la necedad del suelo berlinés para trasportarlos a los libros de historia. Un muro construido, como casi todas las cosas levantadas de un tiempo a esta parte, con ladrillos de odio.

Lo peor no es recordar que el hombre odia, porque las evidencias rara vez llama la atención, sino el caer en la cuenta de que estos hombre (aquellos que erigieron esa cordillera abyecta) creían tener razón, creían hacer lo correcto, creían hacer algo bueno. ¡Ah, pobres de aquellos que creen tener razón! Habría que arrojarlos a todos fuera de los confines del mundo, porque esos que tienen la razón rubrican sus páginas con sangre ajena y se perpetuan en la historia con trazos de horror. El ser humano da asco y nuestra historia, la crónica de un fracaso, no es más que el vómito de un ser decrépito.

viernes, 6 de noviembre de 2009

La tristeza


"Y quedó llorando"

La tristeza, esa singular sensación que suele arroparme desde hace ya demasiados tiempo, ha decidido que se viene a vivir conmigo, a este ritmo nos casamos en unos meses.

Ésto si que es una amante obsesiva, una de esas que te quiere solo para ella y que además, por si fuera poco, tiene la dudosa virtud de conseguir hacerse presente en cualquier momento y hacerte obedecer.

Te conduce primorosamente por los caminos de la desesperación, hace que solo tengas ojos para ella. Te lleva al lecho y te posee, te toma en sueños y te hace pasar las noches en vela. Ya no la quiero es cierto, pero eso a ella le da igual, ella sí que me quiere a mi.



Ésta es una de esas canciones que alguien te hace conocer en un momento determinado y que dicen cosas que solo pueden decirse así. La crudeza de un desgarro en el silencio. Que cada uno llore por lo que le toque. Gracias pequeña de mirada de agua : )

domingo, 1 de noviembre de 2009

A tus ojos


Oda a unos ojos perdidos,

a la mirada insaciada

que busca extasiada

entre las lineas del olvido.


Ojos clavados en la bruma,

en el silencio anodino,

reflejos de un mar de espuma

donde se postran los espíritus vencidos.


Lineas insensatas que brotan

sin saber nombrar su sino,

trazos que en el papel marchan

sin billete, ruta, ni destino.


Taciturnos versos noctámbulos

a una mirada perdida,

a una retina escarchada,

a una pupila herida,


Taciturnos versos noctámbulos

de silencio y lejanía

de cantares soñados

a la luz del medio día.


21 de Junio de 2009