"Voy a ser más duro y no confiaré más en las personas, porque una de ellas me traicionó. Voy a odiar a los que encontraron tesoros escondidos, porque yo no encontré el mío. Y siempre procuraré conservar lo poco que tengo, porque soy demasiado pequeño para abarcar el mundo"



melancolía
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(Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).

1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.



jueves, 29 de abril de 2010

Oh melancolía

Una vez me propuse no olvidar porque creí que olvidar era tirar parte de mi vida a la basura. De eso hace ya algún tiempo y hoy, no sé por qué, no sé ni cómo, ni cuándo, ni con qué pretexto, me he vuelto a acordar de eso y creo que sigo pensando que es importante recordar, no sólo ya porque viene bien para no volver a caer donde ya se cayó, sino sencillamente porque nosotros somos todas aquellas miradas, somos todos aquellos besos, todo aquel dolor y toda aquella alegría.

Somos ese frágil conglomerado de experiencias que se va formando hasta que un día, también sin saber ni cómo, ni cuándo, ni con qué pretexto se apaga. Porque yo soy el reflejo en tus ojos y el recuerdo en tu mente, yo soy todas esas palabras que una vez me dijiste y todas esas que aunque no dijiste yo vi en tu mirada. Yo soy esa caricia y soy ese beso y soy ese suspiro y ese llanto.

Pero no te equivoques, tú también eres mis palabras, mis risas y mis sollozos, mis abrazos, mis besos, mis suspiros y mis llantos. Eres cada una de las letras de este texto y mucho más, eres el fulgor de un cometa y eres polvo de estrellas.



Así que te tiendo mi mano y te digo: seamos juntos.

lunes, 26 de abril de 2010

From London

La luz jugaba deslizándose sobre su cuerpo, como una gota de aceite que se vierte sobre la piel, y la luz era extraña y se complacía de crear paisajes ingrávidos sobre su cuerpo.

Ella respiraba tranquila mientras sus ojos verdes se entornaban intentando enfocar lo que no parecía ser más que un sueño. Todo su cuerpo flotaba sujetado por aquellas cintas rojas, aquellas cintas que la suspendían sobre el frio suelo, que la sujetaban y que la arropaban. Y todo su cuerpo se vio tatuado del rojo de aquellas cintas mientras ella tomaba las más extraordinarias posiciones, casi como si volara, con aquel arrojo de quien sabe que puede volar.

Y el rojo se entrelazaba con sus cabellos rubios, con su piel clara y con sus pies pequeños. Y todo formaba uno de esos instantes livianos y frágiles que no están sujetos mas que por la mirada de un hombre.

jueves, 15 de abril de 2010

Autre Eté

Una vez pensé en un sueño extraño sin darme cuenta que soñaba un pensamiento ridículo. Otra vez creí estar sentado en mitad de mi mismo cuando realmente estaba tumbado sobre la piel de otro. Y así fui creyendo, creyendo lentamente, ocasionalmente, abruptamente, y me equivoqué tantas veces que agoté el olvido.

Pasé cientos de noches a la luz del medio día mientras tomaba sorbos de agua de mar, y todo era lento y calmado en la agitación de una mente febril. Perdí la cordura en pro de la coherencia y vendí mis huesos cansados por unos gramos de esperanza. Y lo lento se hizo eterno y lo eterno es demasiado breve.

Y el viento olía a melancolía y la melancolía es triste y lo triste cansa y el cansancio mata. Bebí el veneno de la vida cuando lo creí oportuno y soñé con el placebo de la felicidad. Tuve amigos que se marcharon y tuve enemigos de los cuales no me pude deshacer. Y hubo personas que me quisieron, personas de ojos azules y castaños y ocres. Y pasaron los días disolviéndose en el humo y queda el silencio, ese silencio que precede al gran concierto.


miércoles, 14 de abril de 2010

Educación Sexual Modena



Por mucho que lo vea no deja de hacerme gracia, muy genial que diría cierto insigne profesor.

domingo, 11 de abril de 2010

La Creación VI

La humedad impregnaba la tierra y la tierra impregnaba los cuerpos de los hombres. Un sopor profundo había invadido las respiraciones y la brisa lenta del amanecer jugueteaba despertando a los pájaros. El silencio moría sobre los cementerios y la luz taciturna de los días grises adecentaba su manto de inmundicias.

El tiempo era lento y viejo y los parpadeos se sucedían cansados. Las tribulaciones se mecían en los columpios mientras miraban espectantes. La muerte se sentía ajena a sí misma. Los cuerpos, llenos de tierras, se hacinaban bajo los árboles que anclados a esa misma tierra, no podían huir.

Uno de los cuerpos despertó y abrió los ojos y manchó con su mirada el manto de la mañana, y abrió los labios y mancilló a la brisa que jugaba con los pájaros.

Y uno de esos cuerpos que se hacían llamar hombres dijo: "Es bueno" y Dios, viéndolo, lloró amargamente.

Y hubo tarde y mañana: el sexto día.