"Voy a ser más duro y no confiaré más en las personas, porque una de ellas me traicionó. Voy a odiar a los que encontraron tesoros escondidos, porque yo no encontré el mío. Y siempre procuraré conservar lo poco que tengo, porque soy demasiado pequeño para abarcar el mundo"



melancolía
.

(Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).

1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.



lunes, 3 de mayo de 2010

Vecchio


Era ya muy anciano cuando murió. Murió a esa edad en la que uno tiene que morirse. Creo que desde hacía tiempo no le quedaba nada interesante por hacer. Todo el mundo espera que el momento en el que te toca salir de aquí sea un momento trágico: él los defraudó. Unos días después me dijeron que sus últimas palabras fueron: "no os preocupeis, cerraré al salir".

Yo había hablado con él hacía algún tiempo y me confesó que odiaba a la gente que lloraba en los funerales. Obviamente me quedé atónito y le pregunté que porqué decía eso. Él, moviendo la cabeza me respondió: "joder, no tienen derecho, ellos siguen vivos, cuando me toque a mí los mandaré callar diciendo que el que me muero soy yo."

Dedicó su vida a la inconmensurable labor de poner nombres: puso nombre a los bancos del parque, a las farolas, a las fuentes, a los árboles, a los pájaros, a las hormigas que se metían en su cocina y a las gotas de lluvia.


Yo pensé que era muy triste que hubiera muerto, no sólo porque nos había dejado solos sino porque los bancos, las farolas, los árboles, los pájaros, las hormigas y las gotas de lluvia habían quedado huérfanas, porque ya no había nadie que recordara sus nombres.


1 comentario:

Rudolf Trefflich Esel dijo...

El hombre que ponía nombres a las cosas.

Gran final.