"Voy a ser más duro y no confiaré más en las personas, porque una de ellas me traicionó. Voy a odiar a los que encontraron tesoros escondidos, porque yo no encontré el mío. Y siempre procuraré conservar lo poco que tengo, porque soy demasiado pequeño para abarcar el mundo"



melancolía
.

(Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).

1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.



domingo, 6 de junio de 2010

¿Dónde está el sentido de las agujas del reloj?

Fragmento de "El misterioroso susurro de los himenópteros"

Dentro de la habitación de Abelino me sentí abrumado por el tiempo: relojes de arena, de aguja, de números arábigos, de números romanos, relojes con los números de colores, relojes que hacían tic tac, relojes que hacían sólo tac tac, relojes de cuerda, de pila, relojes automáticos, relojes solares, relojes de agua y relojes de cuco. Abelino dormía así que me acerqué a su cama y tocándolo en un hombro se despertó y entornó los ojos para mirarme. Buscó con su mano las gafas y cuando se las colocó me miró y me preguntó: ¿qué hora es?

Yo di unos pasos atrás para dejarlo mirar sus relojes. Él me preguntó que qué quería y yo le dije que sólo saber la hora y le conté que me había quedado dormido en una silla y lo informé de la reciente conspiración de las abejas. Me escuchó con interés y después me dijo la hora. Reparé en que ninguno de sus relojes marcaba la misma hora y lo interrogué sobre ello. Abelino me dijo que había ido a parar allí porque una vez olvidó qué hora era y entonces comenzó a hacer cosas a destiempo. Yo le dije que aquello era realmente grave y él asintió con contundencia. Me explicó que todos aquellos relojes contaban el tiempo de las cosas que a él le importaban y me dijo que así nunca volvería a perderse. Me habló del reloj que contaba las horas desde su primer beso y del reloj que contaba el tiempo desde que estaba allí. También me habló de los que le decían la hora de las ciudades que había visitado, porque Abelino en otro tiempo había sido alguien importante, alguien a quien necesitaban en muchos sitios. Me enseñó el reloj que medía las horas como las habían medido los revolucionarios franceses y me enseñó un reloj que indicaba los rezos de los monjes de una abadía de las montañas de Italia donde decía que vivía su hermano. Abelino tenía razón: nunca volvería a perderse.

4 comentarios:

Yuri BecZam dijo...

Wow!
Y yo creía que a mí me obsesionaba el tiempo...
¿cuál es el sentido?
Para pensar, ¿verdad?

Gracias y ojalá puedas darte una vueltecita por mi blog,
www.gelatinadecuadritos.blogspot.com

¡Un beso!

pilar dijo...

en éste gabinete de Abelino creo que me sentiría mucho mas a gusto y sobretodo más orientada que en este horario de precisión, en éste reloj oficial de horas que se adelantan o se atrasan a gusto de la autoridad...

joaquin-Jesús voy a enlazarte en mi blog si no tienes inconveniente.

saludos

Joaquín Jesús dijo...

Es un honor. Muchas gracias : )

mery dijo...

Siempre he pensado que el reloj no fue inventado para contemplar como pasan las horas, aunque si pudo ser inventado para marcar horas clave en tu vida...

buena entrada, señorito :)