"Voy a ser más duro y no confiaré más en las personas, porque una de ellas me traicionó. Voy a odiar a los que encontraron tesoros escondidos, porque yo no encontré el mío. Y siempre procuraré conservar lo poco que tengo, porque soy demasiado pequeño para abarcar el mundo"



melancolía
.

(Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).

1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.



miércoles, 9 de junio de 2010

El país de Nunca Jamás



Fragmento de "¿Y depués?"


Casi sin percatarse sus pies abandonaron el adoquinado para volver al alquitrán y el hormigón. El aire se tornó pesado y perdió la serenidad senil del barrio antiguo. Más adelante se dibujaban sobre las aceras unas figuras seniles sobre bastón, unas figuras que en la ausencia de los niños habían colonizado los parques y los bancos, quizás intentando rememorar un tiempo en el que sus corazones no gemían como engranajes desengrasados, en el que respirar no procuraba un sonido quebradizo, en el que sus huesos no se habían descalcificado y sus manos no tenían los tatuajes de la artrosis, o quizás, sencillamente quizás, en esa segunda inocencia, creían que podrían confundir a la muerte volviendo a sentarse en los columpios.

Siempre había pensado que la vejez es una experiencia frustrante: deseas hacer todas aquellas cosas que consideraste importantes (curiosamente las cosas importantes nunca se hacen) y eres consciente de que no tienes demasiado tiempo, pero aun así tu cuerpo se obceca en actuar con una lentitud parsimoniosa.

Caminó un trecho entre aquellos imitadores de niños, presos de la nostalgia de un tiempo pasado. El problema no es la senectud, el problema es que la vida se les acababa y querían más. Querían más sin saber por qué, sin saber cómo ni cuándo, sin preguntarse para qué. No, nada de esto importa, solo importa el “más”.

Uno de los viejos le llamó la atención: estaba solo en un banco, apartado del resto, mirando al horizonte. Su cuerpo se plegaba sobre sí y sus manos, gastadas y rotas, acariciaban el aire. Tenía el pelo despeinado bajo una gorra blanca de marinero y su cara estaba desgastada por el viento y el sol. Entre sus barbas despeinadas se dibujaba una boca que sostenía una pipa de maíz que escupía nubes de borrasca. En sus ojos podían verse aun los reflejos del mar, de un mar ya olvidado y lejano que derramaba su salitre en unas lágrimas que iban a varar a una playa de arrugas. Y aquellos ojos en los que se habían reflejado barcos de faena, veleros, gaviotas, olas, temporales, atardeceres, albatros, albas, puertos y naufragios ahora reflejaban la silueta de un hospital.

7 comentarios:

LaNieblaesRubia dijo...

Sin duda, la muerte es un problema para el entendimiento. El alma va ensanchándose, creciendo en luminosidad,entroncándose a los cuerpos celestes. El cuerpo corrupto esclaviza a la mente a un cansado cabeceo, acercándola a la tierra poco a poco, al hoyo al que van los dos...

J.Allen.G dijo...

me voy a referir a la primera frase de tu blog...

no hay tesoros, nuestro andar por el mundo es simple, solo tienes que caminar y por ello eres grande, el que busca algo pierde su tiempo. por que nuestra mision es vivir.

Yuri BecZam dijo...

Siempre me he preguntado si la vejez es un castigo... ¿un castigo de qué?
Da miedo pensar en estar atrapado en tu propio cuerpo... eso sólo suena a castigo.
El problema es que ni tú, ni yo, ni ellos saben la verdad.

Joaquín Jesús dijo...

-LaNieblaesRubia: no creo en esa tesis platónica de que el alma debe liberarse del cuerpo. El cuerpo configura el entendimiento porque nosotros no seríamos los mismos en otro cuerpo, quiero decir, ser alto, bajo, rubio, moreno, atractivo o rematadamente feo hace que tú seas tú y no otro.

-J.Allen.G: Nuestra condena es vivir, porque no podemos hacer otra cosa. Hace tiempo escribí ésto (http://losbuscadoresdeperlas.blogspot.com/2009/11/noche.html). Léelo si gustas.

-YuriBecZam: Pienso que la vejez es solo una etapa, un trámite hacia la muerte; decir que la vejez es un castigo es como decir que la adolescencia es un castigo.

Gracias a todos por comentar : )

Josefina dijo...

La vejez es difícil, difícil de vivir. Si, es la última etapa, camino del final de la vida y piensas que debes prepararte pero no sabes cómo. Quisieras hacer más, pero no puedes y, lo que es peor, piensas que deberías haber hecho más en su momento, y pasó la oportunidad.
No obstante, hay que llegar a alcanzar la paz con uno mismo, ser amigo de tu cuerpo que te ha sostenido y ha sido instrumento de para las experiencias adquiridas en el existir, que te ha acompañado y que, de pronto descubres que sois - tu pensamiento y tu cuerpo -, una sola cosa, un todo que, desgastado por el uso, se va deteriorando pero queda el aroma vivido y eso, para cada uno de nosotros, es un privilegio...

LaNieblaesRubia dijo...

Sonará muy primitivo e ingenuo, pero, aunque el cuerpo sea condición para la vida, hay tanta disparidad a veces entre este y el alma, que me lleva a considerar a Platón un sabio vigente. Más tarde recapacito y otorgo a los sentidos, a las entrañas, y a mi ser-materia la importancia que tienen, hasta pensar que no somos más que un manojo de nervios deshechos y un engranaje de neuronas sofisticado, pero inmanente.
¡Es un gra problema que no vivamos nuestra muerte! ¿Cómo conocerá el alma por separado, si es que subsiste? Y el ser humano, ¿es un problema o un misterio?

Joaquín Jesús dijo...

Pero aun así, ¿tu crees que serías el mismo si tu psique/alma se hubiera materializado en otro cuerpo?

Se sabe, por poner un ejemplo, que ciertos rasgos físicos determinan ciertos complejos, como por ejemplo los de inferioridad (tómense como ejemplo Napoleón o Hitler) que determinan la personalidad del individuo de manera radical.

Ojo, no pretendo sostener tesis materialistas, Dios me libre, pero no creo que deban considerarse alma y cuerpo como esencias totalmente separadas.

Y con respecto a lo último que dices, es cierto, siempre se mueren los otros.

Un saludo