"Voy a ser más duro y no confiaré más en las personas, porque una de ellas me traicionó. Voy a odiar a los que encontraron tesoros escondidos, porque yo no encontré el mío. Y siempre procuraré conservar lo poco que tengo, porque soy demasiado pequeño para abarcar el mundo"



melancolía
.

(Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).

1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.



lunes, 26 de julio de 2010

Entre el espanto y la ternura

"A estas alturas ya debe estar curado, por lo menos por fuera. Espero que no esté muy desmejorado. Menuda colección de cicatrices la suya. Nunca olvide quién le produjo las mejores y sea agradecido; nuestras cicatrices tienen la virtud de recordarnos que el pasado fue real."

H. Lecter - El Dragón Rojo

Ahora que hago inventario de cicatrices; ahora me acuerdo de ti.

sábado, 24 de julio de 2010

El enmascarado feliz


Dicen que existió una vez un hombre triste, y no estaba triste porque estuviera gravemente enfermo, ni porque hubiera sido gravemente traicionado, siquiera estaba triste porque había perdido todo lo que tenía. No, no era ese tipo de tristeza, sino que adolecía de ese tipo de tristeza vulgar, cotidiana, común, humana, esa desazón que ataca al alma de aquellos que acumulan sin mesura, aquellos que desean cuanto saben que no pueden conseguir.

En más de una ocasión lo llevó la tristeza al delirio y el delirio a la locura. Vagó por el mundo nadando sobre sus lágrimas y volando sobre sus lamentos hasta que vislumbró la solución a todos sus males: si no podía ser aquello que quería ser, se engañaría a sí mismo para creer que lo era.

Fue entonces cuando creyó ser noble, creyó ser culto, creyó un pasado del que sentirse orgulloso, e incluso cometió el más atroz acto de fe de cuantos han ocurrido sobre el orbe: creyó ser feliz.

Creyó con tanto entusiasmo que al tiempo no era capaz de distinguir lo que era real de lo que era invención. Pasaron los minutos, las horas, los días, los meses, los años y aquel hombre envejeció y ya en su lecho de muerte rememoró su vida, esa vida de la que se sentía orgulloso, esa vida que el más osado de los mortales había inventado, mentido, imaginado (¡qué más da!) para sí.

miércoles, 21 de julio de 2010

E lucevan le stelle


Todo seguía igual que hacía algunos años. La pequeña plaza seguía desierta y una de las farolas seguía obstinada en lanzar una balsa de luz en aquel mar de tiniebla. Todo era exactamente como él lo recordaba.

Anduvieron juntos hacia uno de los bancos, hacia el banco. Pero ella no era ella ni él era él: ambos habían aceptado ser durante unos minutos otro. Otro más cruel y más amado, otro del que sólo quedaba el recuerdo, un recuerdo que sabía a nostalgia, a sonrisas manchadas de amargura.

Subieron las miradas y allí estaban ellas, las perennes moradoras de la noche vertiendo su fulgor azul, frío, distante, solemne, permanente, liviano. Y allí estaban ellos, ellos tornados en otros y en ellos mismos, ambos excusas para el recuerdo, ambos presas de ellos mismos.

-Vas dejando pequeñas partes de ti por el mundo.
-Así siempre tienes un lugar donde encontrarte.
-Pues sí, nunca lo había pensado así.

Y sus manos se entrelazaron, porque al fin y al cabo ambos estaban felices porque ella era verdaderamente ella y él era verdaderamente él. Los otros, los que se perdieron, ya no volverán.


sábado, 17 de julio de 2010

Resumen de noticias


La noche huele a melancolía y el silencio embriaga el aire. A lo lejos suenan pasos, a lo lejos, y otro año se cierra.

El tiempo se obceca en pasar y nosotros somos más viejos y los de entonces, ya no somos los mismos, pero ¿qué más da?

Lo cierto es que han llegado nuevos que se han abierto paso hasta nosotros y espero que no se vayan nunca, me cuesta deshacerme de las cosas y de las personas. Pero la mayoría de los que estaban también siguen aquí, la verdad es que tengo mucha suerte. Es cierto que algunos se han marchado, pero quizás es mejor así. Ahora suena la música y todo me parece hermoso.

Y tras unas hojas de calendario queda un bálsamo de recuerdos, de olores, de colores, de besos, de caricias que abren las carnes y de silencios que hablan con los ojos. Quedan las noches y las mañanas, queda la música y tu mano, queda tu sonrisa. Quedan los abrazos que fagocitan, quedan las uñas pintadas de negro, los labios pintados de rojo, las miradas insondablemente azules, los ojos secretamente oscuros, tu mano sobre mi cabeza, mi mano sobre tu mano, mi silencio y tu grito terriblemente amargo. Quedan nuestros reencuentros, nuestros proyectos fallidos y nuestras epopeyas logradas.

Quedamos los que compartimos juegos de infancia, los que nos contamos confidencias de juventud y los que llegaron llorando y hubo que calmarlos.

No me gustan los cambios pero todo ha cambiado demasiado. He aprendido que el silencio dice demasiadas cosas, que Dios no se ha ido aunque yo lo hubiera perdido de vista, que las notas más hermosas son las que oigo de tu mano, que hay personas que con su sonrisa iluminan el mundo y que otras con su respiración lo emponzoñan. He visto, oído, tocado, olido, probado cosas bellas y terribles. Y el tiempo sigue pasando, ahora que de casi todo hace ya veinte años.

lunes, 12 de julio de 2010

El Parral

"Canzonetta su l'aria..."
"Su l'aria..."
"Che soave zeffiretto..."
"Zeffiretto..."


"Questa sera spirerà..."
"Questa sera spirerà..."

"Sotto i pini del boschetto."
"Sotto i pini..."
"Sotto i pini del boschetto."
"Sotto i pini...del boschetto..."