"Voy a ser más duro y no confiaré más en las personas, porque una de ellas me traicionó. Voy a odiar a los que encontraron tesoros escondidos, porque yo no encontré el mío. Y siempre procuraré conservar lo poco que tengo, porque soy demasiado pequeño para abarcar el mundo"



melancolía
.

(Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).

1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.



martes, 17 de agosto de 2010

Cuaderno de Bitácora

A veces simplemente no pasa nada. Suele ocurrir que cuando alguien se sienta a escribir tiene la motivación de contar algo, pero ¿qué ocurre cuando no hay nada que decir? Quiero decir, ¿qué se hace cuando realmente no ocurre absolutamente nada?

Hasta ahora esta acostumbrada paz de lo comúnmente vulgar, de lo agradablemente reiterativo, de ese remanso de seguridad se ha visto teñido con los colores de la mediocridad, y la mediocridad, salvo que sea una mediocridad extraordinaria -y por ello digna de ser contada-, se escribe con silencio. Se emborrona la página, se desestima lo escrito, se arranca y se tira.

Puede que por esto últimamente no me haya salido ningún texto bueno, la poltrona de la rutina más absoluta me ha seducido. Sólo me queda escribir sobre lo que no merece ser escrito y eso es imposible, salvo que con la artimaña de la pluma torne en extraordinario lo real, pero eso sería traicionar nuestro propósito.

Realmente no es difícil: puedo transformar un llanto en un batallón que se lanza por un precipicio.

Así que quedan dos opciones: esperar pacientemente a que lo digno surja o dignificar lo vulgar. Pero lo digno rara vez aparece. Entonces tendremos que desentrañar la belleza oculta bajo el mediocre silencio que amordaza lo sublime bajo los harapos de lo tristemente común -y por tanto inadvertido.

Quedan advertidos, van a ser mis cómplices. Que nadie se sorprenda cuando lo acusen de maravillarse de la simpleza de la lluvia.

3 comentarios:

pilar dijo...

cuenta conmigo

Miguel Ángel dijo...

Espera pacientemente a que aparezca lo digno.

Joaquín Jesús dijo...

Pero, ¿y si lo digno está oculto tras el velo de lo cotidiano, lo común, lo vulgar?