"Voy a ser más duro y no confiaré más en las personas, porque una de ellas me traicionó. Voy a odiar a los que encontraron tesoros escondidos, porque yo no encontré el mío. Y siempre procuraré conservar lo poco que tengo, porque soy demasiado pequeño para abarcar el mundo"



melancolía
.

(Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).

1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.



domingo, 31 de octubre de 2010

Oranje juice


A quien tanto ha amado

Y entonces él se sentó donde había estado la naranja, la más perfecta, la más genial. Y ahí estaba ella, pequeña y radiante, creando en sus ojos universos infinitos. Quien puede enamorarse de una naranja puede hacer casi cualquier cosa. Y emprendió la más extraordinaria de las tareas: ella imaginó.

Le puso nombre, inventó su vida, pensó sus deseos y miró en sus ojos. Fue desgajando silenciosamente cada uno de sus días, libando la acidez cítrica que engrasa el mecanismo de los corazones, resbalando en la pulpa sediciosa de la melancolía. Quiero decir que se enamoró.

Creo sinfonías perfectas que jamás pudieron sonar y enjugó con versos la hiel del desconsuelo. Fue moldeando, exprimiendo, creando, viviendo en aquel amor que ella misma había creado.

Como todas las grandes historias, ésta no puede contarse. Quiero decir que los tinteros no tienen derecho a embalsamar el humo de los sueños esgrimiendo sobre el frío papel el fuego que nunca vieron, quiero decir que la acidez que besaron esos labios no puede verse sino en la mirada de sus ojos nerviosos y en su sonrisa rutilante. Quiero decir eso, que el alba ya ha visto desmoronarse sobre el mar demasiados sueños.

Y que probablemente él, el hombre-naranja, jamás sea consciente de que ha formado parte de la más osada, grandiosa, vital, altiva, majestuosa, ácida, cítrica, fantasía. Porque hay historias que están reservadas a esos seres que viven soñando, piensan amando y mueren sonriendo.

lunes, 25 de octubre de 2010

Anecdotario

Cuando tenemos algo que no "sirve" lo metemos en un cajón o lo relegamos a una estantería para que el polvo oculte su inutilidad.

Yo hice lo mismo hace unas semanas con un antiguo reloj. El reloj en cuestión era de mi bisabuelo y lleva alrededor de 80 años parado. Con toda mi ilusión lo llevé a una relojería del centro donde cogieron mi ilusión y la rompieron en pedacitos: el reloj no tiene arreglo posible.

Como les he dicho, cogí el reloj y lo metí en un cajón de mi escritorio; no puedes tirar a la papelera algo que lleva en tu familia cuatro generaciones, pero esta tarde he descubierto algo maravilloso. Mi reloj no sirve en este mundo.

Quiero decir que es evidente que un reloj que no funciona no cumple ninguna función pragmática. Y este reloj no puede funcionar, está irremediablemente roto.

Pues bien, mi reloj no puede funcionar en un mundo finito, pero en un mundo infinito es totalmente operativo, porque donde no existe el tiempo los relojes no dan vueltas. Alguien extremadamente sabio preguntó una vez dónde está el sentido de las agujas del reloj. Pasar y pasar, ser siervas de la finitud. Pero no, mi reloj no.

Tengo un medidor de infinitos.

viernes, 22 de octubre de 2010

De Don Giovanni al Burguer King

1.- Sustituye la épica muerte de uno de los personajes en un duelo a espadas por un palazo en la cabeza.

2.-Haz que la gente se pase toda la obra tirada en el suelo o en marquesinas de autobuses.

3.- Convierte a tus personajes en heroinómanos.

4.- ¿Para qué vas a gastar en escenografía? Usa árboles de PVC.

5.- Sustituye un clavicordio por un piano y haz que entre a destiempo.

6.- Usa voces meridianamente buenas para que todo duela más al ver cómo se retuercen en el escenario.

7.- Adapta la coreografía para que no coincida en absoluto con lo que cantan los personajes (Es simple "Abre la puerta" y están en medio de un bosque, esto es muy cool).

8.- Colócale a un personaje mítico de la ópera una corona del Burguer King.

9.- ¿Para qué vas a cambiar el aspecto de un personaje que es un fantasma? Ponle una venda en la cabeza, el público lo entenderá.

10.- Representa la obra pero sáltate el trozo del final, a nadie le importa, corta cuando te de la real gana.

Pues eso, que vengo de ver Don Giovanni y me ha gustado una barbaridad. Para lo que ha quedado el festival de Salzburgo.



Claus Guth, así revientes maldito imbécil : )

miércoles, 6 de octubre de 2010

Pueblan tus vacuos ojos las visiones nocturnas

A ti

¡Cuántos mundos se han destruido en tu ausencia! Siempre es triste ver apagarse estrellas. Los ojos que se sacian de noche se vuelven absurdamente cobardes a la luz.

¿Por qué los relojes no dejan de hacer tic-tac? Las agujas ya no tienen sentido, sencillamente giran. Lo vemos, lo tocamos, lo entristecemos, lo morimos. Y sin embargo ese invisible muro de melancolías no nos deja tocar el mundo.

Ya no sé con qué pretexto comencé estas líneas, pero odio la inacción de la distancia y el silencio de tus labios. Pero no pasa nada. Sin un temor de más me abrazo a tus ausencias, y no me pienso soltar salvo si me ordenas saltar por la borda.

No me gustan las grandes historias porque siempre terminan mal, supongo que como todo es cobardía. Sigo creyendo que las estrellas son buenas excusas para recoger pedazos de uno mismo y que las rosas son escandalosamente incómodas de transportar. Y recuerdo tu sonrisa, esa triste, fuerte, débil, aguerrida, mutilada, rojiza, sombría, luminosa, cálida razón para seguir vivos.

domingo, 3 de octubre de 2010

Soliloquio


-Ahora tengo ganas de morirme.
-Pero...¿qué te pasa?
-Nada, todos se han ido.
-No, yo estoy aquí.
-No mientas, a ti te he creado yo.
-¿Y qué más da?
-Sólo eres un producto de mi desesperación. Y yo quiero morirme. Simplemente me he cansado de soportar la cotidiana y mecánica respiración del humo de los días. No quiero seguir metabolizando melancolías. Todos los que alguna vez fueron importantes se han ido, han embarcado hacia el amanecer y han desplegado sus velas en pos de horizontes mejores, aquí hace mucho frío.
-Pero sabíamos que eso pasaría, siempre se van.
-¿Tú crees?
-Soy tu desesperación, sólo creo lo que crees tú.
-Es cierto, pero, ¿sabes que es lo más triste?
-No.
-Que no hay nadie en el espejo.

sábado, 2 de octubre de 2010

El Silencio

El silencio tiene una enorme ventaja: no puede mentir. Bajo su callada mirada se esconden las sentencias que más miedo tenemos a pronunciar. Su perpetua sinceridad. Los silencios hablan con los ojos.

Unos labios cerrados al interrogante guardan en sus comisuras las más atroces confesiones y los teléfonos que no se descuelgan no son otra cosa que el grito delatado de nuestra más oscura, notoria, palpable cobardía.

Un diario en blanco dice mucho más que las detalladas y abigarradas notas de unas memorias porque simplemente aquello que callamos (nuestro miedos, nuestros inconfesables deseos, nuestras pusilánimes cobardías) son lo más nuestro, aquello que nos obliga a ser lo que somos.