"Voy a ser más duro y no confiaré más en las personas, porque una de ellas me traicionó. Voy a odiar a los que encontraron tesoros escondidos, porque yo no encontré el mío. Y siempre procuraré conservar lo poco que tengo, porque soy demasiado pequeño para abarcar el mundo"



melancolía
.

(Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).

1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.



miércoles, 17 de agosto de 2011

Incendiad las naves

Queridos amigos:

Esto se acabó. Y sé que dije que se acababa hace algunas semanas, pero la agonía ha durado algún tiempo. Como os dije este blog surgió con una finalidad muy concreta en un momento determinado de mi vida. Eso ya ha pasado y toda la melancolía que encierran estas páginas, ese pesimismo enconado, ya no tiene razón de ser.

Me despido como quien se despide de un amigo con quien ya no comparte sino recuerdos. Nos hemos servido fielmente, en multitud de combates, pero esto no puede seguir así. Y me da pena, pero hay que embarcarse en nuevos proyectos y dejar algunos como carne de álbum de fotos.

En estos días he estado preparando, poco más que colocar tapetes de ganchillo sobre las mesas y sofás, un nuevo lugar al que me mudo, mucho más luminoso. Este lo dejaré abierto algún tiempo, por cariño más que por utilidad.

El nuevo blog nace con la intención de ser un libro de cuentos sin sello editorial, ventaja que da internet y que no da el papel. Y dicho esto no diré nada más, no es propio de caballeros hablar de nuevas conquistas delante de la abandonada. Os dejo el link y os invito a leer el MANUAL DE USO antes de buscar vuestro propio rincón.

Y sólo me queda decir gracias a todos los que por un medio u otro habéis estado haciéndome compañía estos años.

Y nada más, es hora de partir, oh abandonado.

viernes, 29 de julio de 2011

Non piu andrai

Lo que he disfrutado yo con esta aria:



Y en octubre, por fin en directo.

sábado, 23 de julio de 2011

La mar

"Decía siempre la mar. Así es como lo dicen en español cuando la quieren. A veces los que la quieren hablan mal de ella, pero lo hacen siempre como si fuera una mujer. Algunos de los pescadores más jóvenes, los que usaban boyas y flotadores para sus sedales y tenían botes de motor comprados cuando los hígados de tiburón se cotizaban altos, empleaban el articulo masculino, le llamaban el mar. Hablaban del mar como un contendiente o un lugar, o aun un enemigo. Pero el viejo lo concebía siempre como perteneciente al genero femenino y como algo que concedía o negaba grandes favores, y si hacía cosas perversas y terribles era porque no podía remediarlo. La luna, pensaba, le afectaba lo mismo que a una mujer"

El viejo y el mar

Ernest Hemingway


sábado, 16 de julio de 2011

Y que cumplas muchos más.

Me da pereza envejecer. Bueno, en realidad me apena bastante pero no es propio de caballeros mostrar sus tristezas en público, por eso yo siempre las recubro de poesía. Los poetas siempre mienten.

Lo peor de darse cuenta de que pasa el tiempo es que el infinito se te hace más estrecho. No juego con las paradojas; las paradojas son algo muy serio. Estoy aquí porque quizás alguien una vez cantó tan bellamente, o tan estridentemente, que obligó a unos pájaros a salir volando, que arrastraron una fruta que cayó en la tierra, que germinó, que se convirtió en un árbol hermoso donde quizás -sólo quizás, esto es lo maravilloso- un antepasado remotísimo se cruzó con una antepasada no más cercana al cobijarse ambos del calor del verano.

O quizás en algún ritual secreto cierto hombre venerado en su tiempo y llamado majadero en el nuestro -el tiempo no respeta a sus ancianos- cocía un extraño brebaje salutífero para curar a alguien a quien alguien -quizás él mismo- amaba, y el vapor se sumó a una nube rechoncha que se puso a llorar como llora un niño que se cae por un tobogán. El agua bajó por un arroyo que llevaba al mar donde asustó a un pez que quedó atrapado en las redes de un hombre, quizás un abuelo ancestral, y que al volver a su casa, cansado de bogar, tocaba la flauta con sus manos ásperas, y que una abuela ancestral besó esa noche y durmió con el olor a salitre en los labios.

De todas las vidas infinitas sólo hay una concatenación de hechos que me hacen ser quien soy, hacer lo que hago. El problema de la posibilidad infinita es que estás rodeado de gente sujeta a esa misma posibilidad. Por eso hay algunos que están y otros que no se quedan. Pura posibilidad. El mundo tal y como lo pensó Dios.

Como todos los años hay gente que se sube al tren que termina en mi vida y otros que se bajan. Otros años los que se han bajado han dado un tirón al freno de emergencia, este año se han bajado en algún lugar sin decir adiós. Y así el tren se queda más frío. Pero no importa.

Siempre he pensado que deberíamos decir a las personas que queremos que las queremos, pero como casi todas las cosas que digo, no suelo cumplirlas. Ahora que estoy a nada de hacer el cambio más radical que podría imaginarse en mi existencia creo que hay personas que merecen que les diga que las quiero. Sin sentimentalismos. Con sinceridad. Este es el álbum de recortes al que llamo memoria:

La sonrisa bobalicona detrás de la que se esconde Nando, la insensatez de Carlos, Laura haciéndose un ovillo entre mis brazos, el bigote de Miguel Ángel, la piedad de Jesús -que es sólo recochura travestida de cristianismo-, los ojillos de MariCarmen, los palabros de JuanFran, la contundencia de Alex y la delicadeza de su señora, Doña Ana, el silencio de Dani, la risa socarrona de Miguel Ángel, Carlos corriendo entre las sombras, la voz de César, la complicidad risueña de Leticia, los "usted" de José Luis, mi primo, mi hermano; el humor ácido de mi padre, la constancia de mi madre, la testarudez de mi hermano. Y hay otros tantos, una retahíla indescifrable de nombres que me han hecho ser quien soy; dispénseme si se me olvida alguien, pero son los que primero han saltado a m memoria. Y algunos aún no los conozco, a otros me los habré cruzado y a algunos no los conoceré nunca, pero no importa. Todos han girado la rueda de la infinita cadena de causalidad para que yo sea yo, un yo que va a morir y va a renacer, no en mi sino en Otro. Esto ahora no lo comprendéis, pero lo comprenderéis pronto.

Y si alguien se va, que pase a despedirse. A todos, gracias.

lunes, 4 de julio de 2011

Rocinante ha muerto

Ya no habrá Don Quijote ni Sancho. Dulcinea no quiere jugar. Y los molinos no serán sino molinos soñados, que se mueven con burbujas de jabón.

En el multiverso otros se irán, pero nosotros no. Regalaré mi sombrero a otro que haya decidido tomar los caminos. A mi el sol no me molestará.

miércoles, 29 de junio de 2011

Porque todos los finales son el mismo repetidos

Queridos lectores:

El primero de julio de 2009 descorría el telón sobre este blog. De aquí a unos días van tres años y hasta el momento de esta entrada 9, 391 almas que han deambulado por aquí. 1093 días, 26232 horas, 1573920 minutos, 94435200 segundos, 6295680 parpadeos, 20460960 respiraciones, ninguna lágrima.

Yo sé por qué abrí este blog, quizás algunos de los que me conocéis hayáis oido de mis labios esa deshonrosa confesión; eso no importa. Lo que quiero deciros es que ya no tengo nada más que decir, pero me da pena matarlo.

Las cosas no van demasiado bien ahora mismo dentro de mi cabeza y prefiero colgar el cartelón de cerrado hasta que se me ocurra algo rentable que hacer.

Agradezco a todos aquellos que han seguido mis palabras, a veces más bellas, otras más desafortunadas. Gracias a todos.

Hasta la próxima.

lunes, 23 de mayo de 2011

Cava para todos

Las protestas contra el despotismo del poder se han abierto siempre con grandes palabras que la historia ha registrado. Yo no puedo entonar el "J'accuse" ni puedo tampoco recriminar a Catilina sus atropellos pero la causa por la que comienzo estas líneas me parece igualmente justa.

Ayer el alcalde electo de Marchena, el señor Juan Antonio Zambrano, amenazó y humilló a un periodista de la televisión local y creo que es mi deber como ciudadano rebelarme ante este atropello y denunciarlo por los medios que me sean posibles.





El pistolero de taberna parece haber entrado en nuestro ayuntamiento y ha clavado en la puerta su ley: o conmigo o contra mí. El bastón de alcalde se ha tornado cátedra suprema y alrededor se han aposentado los corifeos que jalean los actos del líder, prontos a la obediencia. Hemos echado una papeleta y ahí terminó nuestro mandato.

Y ahora que lo hemos visto ¿qué debemos hacer? Os lo advierto, si permanecemos en el sumiso silencio del asentimiento nos convertimos en cómplices de sus actos. Llamo a la acción, porque democracia es acción, es enfrentarse a la realidad como sujetos libres, es juzgar, es ser crítico, "no soy de un pueblo de bueyes" decía el poeta.

Señor Zambrano, usted ha pervertido el acto democrático tornándolo en un acto de burla y con esa botella de cava nos ha empapado la cara a todos. Me avergüenza que usted me represente y me produce asco su actitud.

La chulería prepotente no debe quedar sin su justa réplica, que no es otra que el repudio contra el que instalado en el poder pasa por encima del que no puede defenderse. Esta es la causa de la libertad que se lucha contra los que prometen vituperarnos y permanecer inane ante ella es desertar de todo aquello que es bueno y merece la pena. Si os quedáis sentados y decías "da igual" sabed que no tendréis derecho a emitir queja alguna, ya os habéis rendido. Si consentís la afrenta seréis merecedores de todo lo que venga detrás, que será mucho.

Amigos, marcheneros siempre, uníos a mi.

Dixit Dominus

Eran días de violencia y arte. Las calles se desangraban bajo los gritos azules, verdes y rojos y la libertad jugaba a cortar cabezas. Los niños caminaban saltando sobre los adoquines, marcando un código extraño que abría las puertas a algún paraíso olvidado. Las ancianas se sentaban en la puerta con la caída de la tarde a recordarse unas a otras las otras vidas que habían padecido.

Las leyes sempiternas de la Creación habían asfaltado el camino del sol y admitían discrepancia de opiniones. Los silencios se habían ido a vivir al centro del océano. El mundo era un lugar extraño; ya lo habían anunciado los profetas: "a Dios le gusta reír".

martes, 17 de mayo de 2011

Salmos 8

Suena del campanario un tango
y llora de la luz el terciopelo.
La soledad invade los carriles que
en otros tiempos se susurraron los amantes.

El mundo se ha cansado de
girar
y pide al revisor que
compruebe los billetes de los
pasajeros.

A lo lejos no se dibujan figuras
sobre el horizonte.
El damasquinado
de tus dagas me lo tatué
en el pecho.

Ya no te veo porque me quedé
ciego.

Hacía mucho tiempo que no me salía un poema,
este lo acabo de encontrar, escondido en una cuartilla, dentro de una Biblia.
De ahí su nombre: su escondrijo.

domingo, 15 de mayo de 2011

"Viva er Behti"

Una sociedad que se moviliza en masa ante eventos deportivos y se muestra indiferente ante las grandes cuestiones de Estado me produce un asco irrefrenable.

Y sí, que viva er Beti, la Feria, la Macarena, y la gracia que tiene Triana, y después todos panyaguados, asintiendo como borregos, idiotas de solemnidad, con una educación que produce a veces pena a veces risa y con el 70% de los estudiantes queriendo ser funcionarios. Y viva er Beti.

Y que nos da igual, y que cortamos Santa Justa y no dejamos salir a la gente que se baja del tren, y a corear BEEEEEEEETI como si el cerebro se nos hubiera cortocircuitado, ¡qué más da que no sepamos escribir!

Y viva er Beti, y el paro diezmando la riqueza, y otra de gambas, y que nada importa, que la política es de políticos, que el mundo se soluciona en las tabernas.

Que los jóvenes no saben dónde están de pie pero si saben que tienen una litrona en la mano, y que abortar a las 15 está muy bien aunque no sepamos si abortar lleva o no lleva H, y que ya veremos a quién votamos el domingo. Pero hoy mi BETI ha ganao, y arsa, y olé.

Os merecéis todo lo que os pasa, gentuza asquerosa. Yo me escapo en cuanto pueda de esta tierra miserable.

miércoles, 27 de abril de 2011

Historia de cronopios y de famas

Manual de instrucciones

La tarea de ablandar el ladrillo todos los días, la tarea de abrirse paso en la masa pegajosa que se proclama mundo, cada mañana topar con el paralelepípedo de nombre repugnante, con la satisfacción perruna de que todo esté en su sitio, la misma mujer al lado, los mismos zapatos, el mismo sabor de la misma pasta dentífrica, la misma tristeza de las casas de enfrente, del sucio tablero de ventanas de tiempo con su letrero «Hotel de Belgique».
Meter la cabeza como un toro desganado contra la masa transparente en cuyo centro tomamos café con leche y abrimos el diario para saber lo que ocurrió en cualquiera de los rincones del ladrillo de cristal. Negarse a que el acto delicado de girar el picaporte, ese acto por el cual todo podría transformarse, se cumpla con la fría eficacia de un reflejo cotidiano. Hasta luego, querida. Que te vaya bien.
Apretar una cucharita entre los dedos y sentir su latido de metal, su advertencia sospechosa. Cómo duele negar una cucharita, negar una puerta, negar todo lo que el hábito lame hasta darle suavidad satisfactoria. Tanto más simple aceptar la fácil solicitud de la cuchara, emplearla para revolver el café.
Y no que esté mal si las cosas nos encuentran otra vez cada día y son las mismas. Que a nuestro lado haya la misma mujer, el mismo reloj, y que la novela abierta sobre la mesa eche a andar otra vez en la bicicleta de nuestros anteojos, ¿por qué estaría mal? Pero como un toro triste hay que agachar la cabeza, del centro del ladrillo de cristal empujar hacia afuera, hacia lo otro tan cerca de nosotros, inasible como el picador tan cerca del toro. Castigarse los ojos mirando eso que anda por el cielo y acepta taimadamente su nombre de nube, su réplica catalogada en la memoria. No creas que el teléfono va a darte los números que buscas. ¿Por qué te los daría? Solamente vendrá lo que tienes preparado y resuelto, el triste reflejo de tu esperanza, ese mono que se rasca sobre una mesa y tiembla de frío. Rómpele la cabeza a ese mono, corre desde el centro de la pared y ábrete paso. ¡Oh, como cantan en el piso de arriba! Hay un piso de arriba en esta casa, con otras gentes. Hay un piso de arriba donde vive gente que no sospecha su piso de abajo, y estamos todos en el ladrillo de cristal. Y si de pronto una polilla se para al borde de un lápiz y late como un fuego ceniciento, mírala, yo la estoy mirando, estoy palpando su corazón pequeñísimo, y la oigo, esa polilla resuena en la pasta de cristal congelado, no todo está perdido. Cuando abra la puerta y me asome a la escalera, sabré que abajo empieza la calle; no el molde ya aceptado, no las casas ya sabidas, no el hotel de enfrente; la calle, la viva floresta donde cada instante puede arrojarse sobre mí como una magnolia, donde las caras van a nacer cuando las mire, cuando avance un poco más, cuando con los codos y las pestañas y las uñas me rompa minuciosamente contra la pasta del ladrillo de cristal, y juegue mi vida mientras avanzo paso a paso para ir a comprar el diario a la esquina.

Julio Cortazar

miércoles, 6 de abril de 2011

Chantal Maillard - Belgica



El martes estuve escuchando a esta Sra. y me pareció tan tristemente hermoso
que tenía que compartirlo con vosotros.

jueves, 31 de marzo de 2011

Porque ayer es como hoy

"Destruye, rómpelo todo, quema la ciudad
pues no tienes nada y nunca lo tendrás.
Las utopías se las quedaron los líderes
las ilusiones se han muerto
el amor es una mentira
y el sexo un frustración.

Destruye, rómpelo todo, quema la ciudad
pues no tienes nada y nunca lo tendrás
a ti solamente te queda la soledad
que nunca te abandonará.
¿Qué te importa la ley y la justicia
el dinero y la fama
si siempre estarás solo?

Te engañarán, te dirán que la vida es hermosa,
que el amor existe, que el dinero da la feliciada, que todo se arreglará;
pero comprenderás que todo es mentira
que no tienes nada y nunca lo tendrás
que estás solo y siempre lo estarás.
Los dioses y los gurús no existen
los profetas y los líderes son de cartón.

Destruye, rómpelo todo, quema la ciudad.
Que todos sepan que sabes la verdad,
que nadie te engañará nunca
porque sabes que al final lo único que tendrás es la muerte."

Juan José Fernández, 1978

martes, 29 de marzo de 2011

Sine die

Un día aprendes que amanece por compasión, que el teléfono no devuelve las caricias, que vivir no sirve para nada. Aprendes que nadie está esperandote al otro lado de la puerta, que las ausencias dejan cicatrices y las presencias te irradian el corazón. Que el aire combustiona la vida, que amar mata, que siempre viven los otros, que los finales felices son los de los cuentos de hadas.

Un día olvidas para qué empezaste ese camino, qué hacen tus dedos sobre esas teclas, qué son las cartas del cajón.

Y la tinta empaña el relicario donde guardas las notas que tomaste sobre tu vida y eso es el olvido, y el olvido eres tú.

Dixit

Odio la irrefrenable obsesión de la nostalgia y el color ocre de la melancolía. No es que lo de ahora sea mejor, que no lo es, pero no puedo permitir que lo horrible de ayer sea bueno hoy, porque lo trágico de hoy olerá como el infierno.

Sé que últimamente casi que no escribo, no es que no pase nada, es que no me importa lo que pasa. Y la sequía no siempre espera la lluvia y la vida es una forma de soledad.

lunes, 21 de marzo de 2011

21..

A Nando, Fernando.

Siempre he pensado que las cosas importantes no pueden decirse, no porque queramos guardarlas para nosotros, y cubrirnos con una capa de misterio y secreto, sino sencillamente porque no somos capaces. Hay cosas a las que les está vedada la palabra.

Por eso las felicitaciones de cumpleaños tienen poco sentido. Bueno, por eso y por muchas otras cosas, pero tal vez toda esta amalgama de palabras tras las que rimbombantemente me escondo no digan nada de lo que quiero decir. Y por otra parte, se supone que lo que quiero decir ya lo sabes, y si no lo sabes tampoco tiene sentido que lo diga.

Pero somos seres sociales y esto es un rito y a mi los ritos me apasionan, y al fin y al cabo, tú eres mi amigo, aunque vivas tras esa sonrisa a veces bobaliconamente etílica, a veces risueña, otras tantas osada e incluso, alguna vez que otra, melancólica.

La vida es algo parecido a un álbum de recortes de periódicos, porque se diga lo que se diga, vivimos siempre en otro o con otro, y me temo que tu apareces en ese álbum apolillado y mohoso que cada día relleno con algún papel raido. También me temo que mi obesa imagen aparece en el tuyo. La verdad es que me alegro mucho de que así sea, porque estando como están las cosas, en este Universo sujeto a la muerte y a la entropía, se agradece poder compartir el camino, a veces crudo, a veces amable, con personas como tú.

Feliz cumpleaños.

martes, 15 de marzo de 2011

Vals azul para una noche insomne

Vals. Vals de luz, vals de día, vals de frío, vals de ti, de mi, de nadie más, de nosotros que somos nosotros. Vals al medio día, vals escrito para las noches que son en vela, vals profano, sacro, amargo, vivo, vals de ti.

Vals regalado, decantado en cada nota, vals que besa cada nota, que la endulza en tus ojos, que la tira, que la renueva. Vals que sirve para recordar cosas que nadie más recuerda, vals de pies, de manos, de labios, de pelo. Vals de las cosas que han sido y que no son. Vals de alegre cornisa altiva que mira los almendros en flor.

lunes, 14 de marzo de 2011

Citando II

"Es una fórmula de catorce palabras casuales (que parecen casuales), y me bastaría decirla en voz alta para ser todopoderoso. Me bastaría decirla para abolir esta cárcel de piedra, para que el día entrara en mi noche, para ser joven, para ser inmortal, para que el tigre destrozara a Alvarado, para sumir el santo cuchillo en pechos españoles, para reconstruir la pirámide, para reconstruir el imperio. Cuarenta sílabas, catorce palabras, y yo, Tzinacán, regiría las tierras que rigió Moctezuma. Pero yo sé que nunca diré esas palabras, porque ya no me acuerdo de Tzinacán.

Que muera conmigo el misterio que está escrito en los tigres. Quien ha entrevisto el universo, quien ha entrevisto los ardientes designios del universo, no puede pensar en un hombre, en sus triviales dichas o desventuras, aunque ese hombre sea él. Ese hombre ha sido él, y ahora no le importa. Qué le importa la suerte de aquel otro, qué le importa la nación de aquel otro, si él, ahora, es nadie. Por eso no pronuncio la fórmula, por eso dejo que me olviden los días, acostado en la oscuridad."


La Escritura del dios.
J.L. Borges
El Aleph

sábado, 12 de marzo de 2011

Entre el espanto y la ternura

Al usted de usted

Como siempre le he dicho, prefiero el usted de mi que el usted de usted y creo que tengo razones de peso para afirmarlo: la barba me queda mejor.

Pero aun así he de reconocer que el usted de usted tiene algo que me mueve a la simpatía e imagino que será porque hemos hecho inventario de cicatrices juntos. Esto de crecer, que no es crecer sino envejecer, que no es envejecer sino morir, es tremendamente desagradecido, y ahora, con los años, con este puñado de calendarios que llevamos en el bolsillo, creo que ambos nos hemos dado cuenta de que ninguno es lo que alguna vez, en ese tiempo en el que los sueños existían, quiso ser.

Y no nos queda otra que vivir con ello, y adaptarnos y eso es terriblemente ingrato, pero nadie dijo que estar vivo fuera divertido. De todos modos, no todo ha sido malo, ¿verdad?

Hemos colonizado impías catedrales anglicanas, perdido las retinas el Liverpool, cuna de las mujeres más feas de la Creación, hemos correteado por Londres, me ha hecho padecer en el Foro, hemos visto San Pedro, San Pablo, Santa María, la Capilla Sixtina y el Moisés, y podría seguir enumerando retales del anecdotario de nuestra común existencia, como que le gusta apalizarme al ajedrez, pero creo no es necesario.

Ahora usted está en una tierra impía que se separó del seno de la Iglesia por culpa de la insaciable bragueta de un rey gordo, pero pronto volverá a la Madre Patria, donde le espero con un pequeño presente y una entrada para escuchar a Beethoven.

Por cierto, no dirige soplillo: lo he comprobado.

jueves, 10 de marzo de 2011

La vida de los otros

De tu silencio y mi ausencia aprendí a ser otro que no era yo pero que tenía mi nombre. La escena estaba iluminada de recuerdos y las butacas descansaban sobre el público. El mundo giraba porque siempre gira y nada le importa y nada lo para. A veces me sorprendo al pensar cuanto sabemos de las estrellas y como nos ignoramos nosotros mismos, pero imagino que es porque las estrellas son bellas y nosotros no tanto. Al hombre siempre le cautivó lo eterno, lo azulmente inmutable, por eso fue expulsado del Paraíso. Y desde entonces todo fue caída y naufragio, como en ti y como en mi.

Creo que nos sentimos tristes porque en el mundo no éramos nada y entonces empezamos a tejer croché y metáforas, para hacer la tierra habitable, porque era demasiado simple y sin misterio no se puede vivir.

Entonces se nos olvidó que habíamos caído y comenzamos a construir palacios y templos, para rivalizar con Dios o para endiosarnos.

Pero los templos se profanan y a los palacios los devora el musgo.

martes, 8 de marzo de 2011

Citando

"Arrasado el jardín, profanados los cálices y las aras, entraron a caballo los hunos en la biblioteca monástica y rompieron los libros incomprensibles y los vituperaron y los quemaron, acaso temerosos de que las letras encubrieran blasfemias contra su dios, que era una cimitarra de hierro."

Los teólogos
El Aleph
J.L. Borges

lunes, 7 de marzo de 2011

21.

A Carlos

De entre todos los hombres, uno. Y gracias a Dios. Uno extraño, rimbombante, osado, locuaz, impuntual, perverso, impresentable. Y aun así no consigues desprenderte de él, no porque no puedas largarlo, sino porque no quieres que se vaya. La verdad es que le tengo cariño, aunque jamás lo admitiré, porque yo nunca admito esas cosas. Y ahí sigue, gritando "zaca-zaca-zaca" durante toda una noche, sin barba, sin elegancia y sin juicio, pero la verdad es que no importa, porque él es así y así se lo hemos contado.

Y creo que aún juega al poker de una manera que da pena, y se cabrea jugando al monopoli, y probablemente la próxima vez que viajemos me despierte para que contemple la belleza de algún polo químico.

Él es capaz de transformar la virtud en carcajada y en sonrisa el desconsuelo, limpiar de almas tristes una jarra de cerveza y amenazar fútilmente el desengaño. No sé como lo hace, pero puede hacerlo. Y troca de jade la esperanza y me advierte de mi vida es un escarceo trágico-erótico con la tristeza. Y después de todo aún me sigue llamando y no me deja irme antes de tiempo, porque en la vida, a cada cosa le corresponde su hora.

Pero al fin y a la postre son demasiados años y a todo se le coge cariño, y gentuza de este calibre es la que ha llenado de estampas el anecdorario al que llamamos vida, porque él se ha buscado la ruina mancillando una bandera, nos ha destrozado las espinillas jugando a baloncesto, nos hizo ir a Madrid a ver a Queen y nos recuerda cada vez que puede cierto incidente gracioso. Y podría seguir relatando, pero no me da la gana, porque nuestra memoria es nuestra y no os la prestamos. Ahora que la vejez nos atenaza una vez más; mientras nosotros nos reímos de ella otro año más, feliz cumpleaños hermoso.

jueves, 24 de febrero de 2011

Perpetuum mobile

La última vez que me vi no era yo e imagino que esto es preocupante. Las personas tienen la costumbre de ser ellos mismos y no sé si lo hacen por aburrimiento o por comodidad. Despertar cada día con otra cara es bastante frustrante. En mi caso el peso anodino de la cotidianidad toma la forma de la impertinencia de la mutación perpetua. Ser otro te obliga a inventarte una vida mientras te quitas las legañas de los ojos. Aun así he sido todo lo que otros quieren ser, no por mucho tiempo, no con muchas ganas, pero al fin y al cabo eso tampoco importa demasiado.

No se nos tiene en cuenta a la hora de asignar las vidas que hay que vivir y supongo que tiene que vivirlas alguien y aunque ser lo que te toca ser no es demasiado halagüeño has de llevarlo con dignidad, hasta que el traje se rompa y eso, aun a malas, no son más de cien años.

sábado, 19 de febrero de 2011

Ya adivino el parpadeo, de las luces que a lo lejos...

A César

Vete, pero si te vas vuelve. Vuelve porque tienes que contarme cómo son los otros mundos, de qué color es el mar en otros mares y cómo clarean las mañanas en otros amaneceres. Vete, pero si te vas vuelve, no por volver, sino por tu vuelta. Porque ahora que me apena la tristeza y se nos ríe el desconsuelo, ahora que recuerdo que te vas, vuelve, porque necesito que vuelvas.

Vete, y juega a ser argonauta, y vive y ríe y llora y respira y ama y suspira y canta y bebe y fuma y duerme y corre y ve y salta y lee y aprende y llueve y crece y recuerda. Y que ningún temporal te derribe, ni ninguna lluvia te anegue. Mantén el alma seca, que no se te empañe la memoria. Vive otros mundos mejores o peores, eso casi que da igual; aprende a dibujar otros horizontes y recuerda todos los colores que veas. Dicen que los arcoiris se escapan por los desagües en sentido contrario.

Vuelve a este lugar donde una vez habitó tu cuerpo, pero no ahora, pero no nunca.

Y las despedidas son esos inventos infructíferos, baladíes, que quieren decir cosas que no se pueden decir, así que, en definitiva, todo lo que escriba no sirve, porque hay cosas que las letras no pueden capturar.

Ve a otros mundos, que yo mientras te guardo este.

lunes, 14 de febrero de 2011

Sobre el 14 de febrero

Llevo unos días pensando en San Valentín, fíjense ustedes, y no porque me haya convertido en un moñas cursilón. Yo, al contrario de la mayoría de los que mañana se estarán regalando cosas, porque así es como en las sociedades modernas se demuestra el amor, he visto de verdad a San Valentín:

Cuando salí del convento del Parral tuve tiempo de visitar la colegiata del Real Sitio de la Granja de San Ildefonso. Dentro hay un relicario enorme, custodiado por los cadáveres de algunos borbones. Y dentro está el bueno de Valentín: su cráneo y algunos huesos rodeados de flores marchitas junto a 40 o50 urnas del mismo tamaño.

Pues eso, feliz San Valentín.

lunes, 7 de febrero de 2011

Ad astra


Le gustaba sentarse a veces a mirar las estrellas, y esta fue la única afición que mantuvo durante toda su vida: levantar la cabeza en una noche oscura y ver como a lo largo de los años esos puntitos altaneros se iban desdibujando en sus ojos cansados.

Luego se levantaba, con mayor o menos esfuerzo y se iba a casa. Al llegar le hablaba a los muros, a los cuadros, a las butacas, como si todos aquellos enseres silenciosos fueran sus más secretos confidentes, sus amigos más fieles.

Cuando era joven una chica colocó su oído sobre su pecho y le dijo que aunque no se lo creyera él tenía corazón y que sonaba como si fuera un complejo mecanismo de cristal. Él creyó eso durante el resto de sus días.

Al final, como es costumbre, aquel joven cansado, hombre viejo y anciano ciego se murió, y algún loco lo metió en un ataúd y metió tan innoble caja en un nicho de hormigón. Y ahí reposa, oculto de los cielos, privado de las constelaciones.

viernes, 4 de febrero de 2011

Una mañana, como otra cualquiera

Se pueden escribir elegías, pero no tienen sentido. Hay infinitud de cosas que pueden hacerse, pero que han muerto en el mismo momento de ser concebidas, como si se tratara de un universo estéril donde las estrellas han muerto hace millones de años y la entropía despedaza las ilusiones de los agonizantes.

Hay máscaras que se pueden usar, que pueden maquillar con una perfección maestra, que puedes colocar en los más perfectos lugares y ligarlas a todos tus recuerdos, como si tuviera algún sentido, pero como las elegías, de poco sirven.

A veces pienso en las murallas que ahora se come el musgo. Y no creo que haga falta decir nada más. Montar en cólera y tumbarse en una vía de tren. Es como si pudieras escribir algo que estás pensando y fueras capaz de decirlo.

He tenido siglos mejores, como las murallas. Hay auroras que se han desplomado sobre el horizontes y barcos invencibles que se han convertido en paisajes sempiternos del mar.

jueves, 3 de febrero de 2011

Así habló...

No tiene sentido, así que no lo hagáis, pensar que algo puede cambiar a no ser que sea para peor. La mayor sabiduría que se puede transmitir es la que enseña a resignarse y a llorar a lágrima viva la esperanza. A desaguarla del alma, a dejar el cuerpo seco. Nunca esperéis nada y así no os sentiréis abatidos, derrotados, hundidos, arrasados, no tendréis noches en vela, ni sueños que os torturen durante el descanso. No os atreváis ni por un momento a pensar otros mundos mejor que este, tomad lo que tengáis en vosotros y agazapaos en un rincón, no os acerquéis a nadie.

Cultivad la tranquila desilusión por la vida gris, que mata despacio pero casi no duele. Nunca tengáis ilusiones que se puedan descalabrar como un antiguo y estrambótico jarrón chino. Preparad un universo dentro de vosotros que os entretenga hasta que os consumáis. Hablad justo lo necesario, amad lo menos que podáis.

Cerrad las escotillas y hundíos en la mar profunda hasta donde no entre la luz, acostumbrad vuestros ojos a la tiniebla y nunca salgáis de allí. Ayuda al que lo necesite y luego vete, cambiad vuestra máscara antes de que os conozcan, rezad hasta que se os entumezcan las rodillas, fustigaos hasta que se os canse la mano. Tumbaos en el suelo y sentid la pequeñez de vosotros mismos, ¿por qué ibais a ser dignos de algo bueno?

Aunque todo ya es nada

Rescatando canciones de Dios sabe dónde...


lunes, 31 de enero de 2011

Humedades

Aquel día sentía un tristeza húmeda, como si las nubes de la mañana le hubiera dejado rocío dentro del pecho. Esa humedad le había cubierto de musgo el corazón. El salitre le había enmohecido el alma, que chirriaba lastismera en ese lugar que nadie sabe. Las borrascas se habían adueñado de su cabeza y entonces comenzó a desaguar por los ojos.

Se le cubrieron los pies de líquenes y comenzaron a crecer sobre él todo tipo de plantas. Al poco la vegetación de su tristeza, de un verde senil, lo había cubierto. No sé bien que fue de él, pero creo que él tampoco lo sabe.

lunes, 24 de enero de 2011

A la joven del patito

Ella dice que es pequeña, pero yo no me lo creo. Y tiene los ojos azules. Sé que le gusta el chocolate, las montañas azules y los almendros en flor. Cuando duerme da vueltas como una peonza y hace sonidillos de mamífero en apuros, pero cuando se despierta inunda de sonrisas la luz. A veces, su boquita devora muffins mientras su gorra te ignora, pero se le perdona. Su corazón hace tic-tac, de verdad, porque yo lo he oído.

Le gustan las demostraciones afectivas durante el desayuno y el vino antes de dormir, las bañeras llenas de espuma y disparar trozos de eternidad para guardarlos detrás de su objetivo. Tiene la nariz pequeña y los dedos de las manos largos, como los de los pies. Tiene la extraña costumbre de llamarme pequeño aunque sea un gigantón barbudo, pero dice que soy pequeño, que sólo el yo-que-miente-siempre se cree aquello de que soy grande. Probablemente tenga razón.

Así es ella, bueno así y de muchas otras maneras, pero no puedo contároslas todas, porque es imposible. Y yo la quiero mucho y de cuando en cuando se lo recuerdo.

Ahora está un poco triste, pero eso ya lo solucionaremos.

Feliz cumpleaños pequeña.

martes, 18 de enero de 2011

Vida y otras cuestiones

Me miró como si tratara de rasgar la eternidad con sus pupilas y después se paró. Se quedó en el vacío topográfico de la puerta, entre los dinteles de lo absurdo. Yo miraba sus pies descalzos. Al poco giró sobre sus talones y se marchó. A veces alguien se va para no volver, no sé si es algo que eliges o las causas dibujan ausencias para que decores con ellas las paredes de tus soledades.

Luego aprendes a vivir con fantasmas, como si la vida fuera un simulacro. Te equivocas, simplemente se trata de eso. Miras los vacíos que dejaron los cuerpos y adoleces de esa enfermedad que se llama melancolía. La lluvia enjuga los cristales y el viento peina las cortinas. Eso es todo. A lo lejos alguien llora. Cae el telón y vuelve a subir, cada uno a su papel, como si la vida fuera un divertimento para un público que no vemos cegados por las luces que despegan desde el fondo de la sala.

Suspiras. Sueñas con barcos en los que el piloto de derrota se ha suicidado, vagar eternamente. Cae el telón y vuelve a subir, como si la vida fuera una historia que guarda dentro de si pasajes que merecen ser contados. Cae el telón. El público murmura mientras sale del patio de butacas, el acomodador ha huido. Apagan la luz. Una puerta se cierra.

Fin del primer acto.

sábado, 8 de enero de 2011

Llorar a lágrima viva - Oliverio Girondo

Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo. Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto. Asistir a los cursos de antropología,
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando. Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca. Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

jueves, 6 de enero de 2011

El juego que me regaló un 6 de enero

A veces reparo en tu ausencia, pero luego lo olvido. Sabes que siempre me costó deshacerme de los viejos hábitos, aquellos de buscarte entre las rendijas de cualquier espejismo. Yo y mis costumbre absurdas. Pero ya no importa porque he aprendido a convivir con tu fantasma. Está ahí, sentado, sobre mi cama. Se mira los pies. Imagino que resulta cálido poblar las ausencias con retales de otros tiempos, al fin y al cabo, todos tenemos derecho a sobrevivir.

Me siento y te escribo, como quien habla en los cementerios. No es que duela la ausencia, es que me acostumbré a tu silueta. Y puede que tú ya no seas la misma, ni yo soy el mismo, pero yo soy dueño de tu recuerdo y puedo pensarte como quiera.

Tengo que seguir llenando de espectros este vacío. Nos vemos a la próxima.