"Voy a ser más duro y no confiaré más en las personas, porque una de ellas me traicionó. Voy a odiar a los que encontraron tesoros escondidos, porque yo no encontré el mío. Y siempre procuraré conservar lo poco que tengo, porque soy demasiado pequeño para abarcar el mundo"



melancolía
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(Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).

1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.



jueves, 24 de febrero de 2011

Perpetuum mobile

La última vez que me vi no era yo e imagino que esto es preocupante. Las personas tienen la costumbre de ser ellos mismos y no sé si lo hacen por aburrimiento o por comodidad. Despertar cada día con otra cara es bastante frustrante. En mi caso el peso anodino de la cotidianidad toma la forma de la impertinencia de la mutación perpetua. Ser otro te obliga a inventarte una vida mientras te quitas las legañas de los ojos. Aun así he sido todo lo que otros quieren ser, no por mucho tiempo, no con muchas ganas, pero al fin y al cabo eso tampoco importa demasiado.

No se nos tiene en cuenta a la hora de asignar las vidas que hay que vivir y supongo que tiene que vivirlas alguien y aunque ser lo que te toca ser no es demasiado halagüeño has de llevarlo con dignidad, hasta que el traje se rompa y eso, aun a malas, no son más de cien años.

sábado, 19 de febrero de 2011

Ya adivino el parpadeo, de las luces que a lo lejos...

A César

Vete, pero si te vas vuelve. Vuelve porque tienes que contarme cómo son los otros mundos, de qué color es el mar en otros mares y cómo clarean las mañanas en otros amaneceres. Vete, pero si te vas vuelve, no por volver, sino por tu vuelta. Porque ahora que me apena la tristeza y se nos ríe el desconsuelo, ahora que recuerdo que te vas, vuelve, porque necesito que vuelvas.

Vete, y juega a ser argonauta, y vive y ríe y llora y respira y ama y suspira y canta y bebe y fuma y duerme y corre y ve y salta y lee y aprende y llueve y crece y recuerda. Y que ningún temporal te derribe, ni ninguna lluvia te anegue. Mantén el alma seca, que no se te empañe la memoria. Vive otros mundos mejores o peores, eso casi que da igual; aprende a dibujar otros horizontes y recuerda todos los colores que veas. Dicen que los arcoiris se escapan por los desagües en sentido contrario.

Vuelve a este lugar donde una vez habitó tu cuerpo, pero no ahora, pero no nunca.

Y las despedidas son esos inventos infructíferos, baladíes, que quieren decir cosas que no se pueden decir, así que, en definitiva, todo lo que escriba no sirve, porque hay cosas que las letras no pueden capturar.

Ve a otros mundos, que yo mientras te guardo este.

lunes, 14 de febrero de 2011

Sobre el 14 de febrero

Llevo unos días pensando en San Valentín, fíjense ustedes, y no porque me haya convertido en un moñas cursilón. Yo, al contrario de la mayoría de los que mañana se estarán regalando cosas, porque así es como en las sociedades modernas se demuestra el amor, he visto de verdad a San Valentín:

Cuando salí del convento del Parral tuve tiempo de visitar la colegiata del Real Sitio de la Granja de San Ildefonso. Dentro hay un relicario enorme, custodiado por los cadáveres de algunos borbones. Y dentro está el bueno de Valentín: su cráneo y algunos huesos rodeados de flores marchitas junto a 40 o50 urnas del mismo tamaño.

Pues eso, feliz San Valentín.

lunes, 7 de febrero de 2011

Ad astra


Le gustaba sentarse a veces a mirar las estrellas, y esta fue la única afición que mantuvo durante toda su vida: levantar la cabeza en una noche oscura y ver como a lo largo de los años esos puntitos altaneros se iban desdibujando en sus ojos cansados.

Luego se levantaba, con mayor o menos esfuerzo y se iba a casa. Al llegar le hablaba a los muros, a los cuadros, a las butacas, como si todos aquellos enseres silenciosos fueran sus más secretos confidentes, sus amigos más fieles.

Cuando era joven una chica colocó su oído sobre su pecho y le dijo que aunque no se lo creyera él tenía corazón y que sonaba como si fuera un complejo mecanismo de cristal. Él creyó eso durante el resto de sus días.

Al final, como es costumbre, aquel joven cansado, hombre viejo y anciano ciego se murió, y algún loco lo metió en un ataúd y metió tan innoble caja en un nicho de hormigón. Y ahí reposa, oculto de los cielos, privado de las constelaciones.

viernes, 4 de febrero de 2011

Una mañana, como otra cualquiera

Se pueden escribir elegías, pero no tienen sentido. Hay infinitud de cosas que pueden hacerse, pero que han muerto en el mismo momento de ser concebidas, como si se tratara de un universo estéril donde las estrellas han muerto hace millones de años y la entropía despedaza las ilusiones de los agonizantes.

Hay máscaras que se pueden usar, que pueden maquillar con una perfección maestra, que puedes colocar en los más perfectos lugares y ligarlas a todos tus recuerdos, como si tuviera algún sentido, pero como las elegías, de poco sirven.

A veces pienso en las murallas que ahora se come el musgo. Y no creo que haga falta decir nada más. Montar en cólera y tumbarse en una vía de tren. Es como si pudieras escribir algo que estás pensando y fueras capaz de decirlo.

He tenido siglos mejores, como las murallas. Hay auroras que se han desplomado sobre el horizontes y barcos invencibles que se han convertido en paisajes sempiternos del mar.

jueves, 3 de febrero de 2011

Así habló...

No tiene sentido, así que no lo hagáis, pensar que algo puede cambiar a no ser que sea para peor. La mayor sabiduría que se puede transmitir es la que enseña a resignarse y a llorar a lágrima viva la esperanza. A desaguarla del alma, a dejar el cuerpo seco. Nunca esperéis nada y así no os sentiréis abatidos, derrotados, hundidos, arrasados, no tendréis noches en vela, ni sueños que os torturen durante el descanso. No os atreváis ni por un momento a pensar otros mundos mejor que este, tomad lo que tengáis en vosotros y agazapaos en un rincón, no os acerquéis a nadie.

Cultivad la tranquila desilusión por la vida gris, que mata despacio pero casi no duele. Nunca tengáis ilusiones que se puedan descalabrar como un antiguo y estrambótico jarrón chino. Preparad un universo dentro de vosotros que os entretenga hasta que os consumáis. Hablad justo lo necesario, amad lo menos que podáis.

Cerrad las escotillas y hundíos en la mar profunda hasta donde no entre la luz, acostumbrad vuestros ojos a la tiniebla y nunca salgáis de allí. Ayuda al que lo necesite y luego vete, cambiad vuestra máscara antes de que os conozcan, rezad hasta que se os entumezcan las rodillas, fustigaos hasta que se os canse la mano. Tumbaos en el suelo y sentid la pequeñez de vosotros mismos, ¿por qué ibais a ser dignos de algo bueno?

Aunque todo ya es nada

Rescatando canciones de Dios sabe dónde...