"Voy a ser más duro y no confiaré más en las personas, porque una de ellas me traicionó. Voy a odiar a los que encontraron tesoros escondidos, porque yo no encontré el mío. Y siempre procuraré conservar lo poco que tengo, porque soy demasiado pequeño para abarcar el mundo"



melancolía
.

(Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).

1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.



sábado, 12 de marzo de 2011

Entre el espanto y la ternura

Al usted de usted

Como siempre le he dicho, prefiero el usted de mi que el usted de usted y creo que tengo razones de peso para afirmarlo: la barba me queda mejor.

Pero aun así he de reconocer que el usted de usted tiene algo que me mueve a la simpatía e imagino que será porque hemos hecho inventario de cicatrices juntos. Esto de crecer, que no es crecer sino envejecer, que no es envejecer sino morir, es tremendamente desagradecido, y ahora, con los años, con este puñado de calendarios que llevamos en el bolsillo, creo que ambos nos hemos dado cuenta de que ninguno es lo que alguna vez, en ese tiempo en el que los sueños existían, quiso ser.

Y no nos queda otra que vivir con ello, y adaptarnos y eso es terriblemente ingrato, pero nadie dijo que estar vivo fuera divertido. De todos modos, no todo ha sido malo, ¿verdad?

Hemos colonizado impías catedrales anglicanas, perdido las retinas el Liverpool, cuna de las mujeres más feas de la Creación, hemos correteado por Londres, me ha hecho padecer en el Foro, hemos visto San Pedro, San Pablo, Santa María, la Capilla Sixtina y el Moisés, y podría seguir enumerando retales del anecdotario de nuestra común existencia, como que le gusta apalizarme al ajedrez, pero creo no es necesario.

Ahora usted está en una tierra impía que se separó del seno de la Iglesia por culpa de la insaciable bragueta de un rey gordo, pero pronto volverá a la Madre Patria, donde le espero con un pequeño presente y una entrada para escuchar a Beethoven.

Por cierto, no dirige soplillo: lo he comprobado.

1 comentario:

Rudolf Trefflich Esel dijo...

Ya sabes que me cae bien el usted de quien de usted le trata a usted y también los retornos a la escritura encauzada a los límites de la conservación propia.
¿A todo el mundo le ha dado por retornar a su ser?